Cirujano sin certificación ejerce en el ISSEMyM desde hace más de una década; denuncian muertes y encubrimiento

Antes de 2010, la cirugía bariátrica en México no estaba estrictamente regulada
agosto 11, 2024

En un caso lleno de dolor y preguntas, un familiar de paciente que se sometió a una intervención quirúrgica en el Centro Médico del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMYM) levantó la voz para denunciar presuntas irregularidades cometidas por el exencargado del programa de Cirugías Bariátricas de este hospital, Guillermo Berrones Stringel.

En un testimonio que compartió con AD Noticias, narró que tras ser operada su pariente murió por supuestas complicaciones. Por temor a represalias solicitó el anonimato, pero acusó que durante más de una década, del año 2010 al 2023, este médico realizó cientos de operaciones sin contar con el entrenamiento ni la certificación necesaria, poniendo en riesgo la vida de muchas personas.

«Ella comenzó a desnutrirse y fue sometida a múltiples intervenciones para intentar corregir lo que habían hecho mal. Finalmente, falleció, y estoy seguro de que si la hubiera operado un cirujano certificado, aún estaría con nosotros», lamentó. 

Aseguró que después de sufrir la pérdida de su ser querido y al saber que otras personas que se realizaron esta misma cirugía también tuvieron complicaciones, decidió actuar y solicitó toda la información relacionada con el doctor Berrones Stringel, sin embargo, el hospital no le dio una respuesta clara y fue entonces cuando pidió la información vía la Unidad de Transparencia.

El programa bajo sospecha

Después de realizar esta petición, la Unidad de Transparencia confirmó que el médico no cuenta con certificación, la cual requiere años de entrenamiento para finalmente llegar al quirófano.

Desde 2010 hasta 2023, el doctor Berrones estuvo al frente del programa de Cirugías Bariátricas que, en una nota 2017 de Milenio Diario, se dio a conocer que en este hospital se habrían realizado al menos 200 intervenciones

El testimonio compartido a esta casa editorial señala que la cifra podría superar las 300 intervenciones y, a pesar del supuesto seguimiento médico a cada caso, la realidad es que saliendo del hospital cada quien debe velar por su salud.

«Era un volado, 50 por ciento eran casos de éxito y otro 50 por ciento se complicaban y de esos, muchos morían», comentó.

Falta de preparación y certificación

Según la persona entrevistada, Guillermo Berrones Stringel inició sus prácticas de cirugía bariátrica en un contexto donde las regulaciones sobre quiénes podían realizar estos procedimientos presentaban vacíos legales y el médico carecía de la especialización formal en cirugía bariátrica, la cual es fundamental para llevar a cabo las intervenciones con seguridad.

Comentó que, antes de 2010, la cirugía bariátrica en México no estaba estrictamente regulada, y los cirujanos generales podían realizar un amplio rango de procedimientos sin necesidad de una formación específica.

Este periodo de vacíos legales, consideró, permitió a Berrones comenzar a experimentar con cirugías de pérdida de peso sin el entrenamiento adecuado, ni la supervisión de un tutor certificado.

De acuerdo con el testimonio, Barrones habría iniciado su incursión en esta especialidad cuando las limitantes legales aún no estaban definidas. Pero después de ese año, el Consejo Nacional de Medicina y el Consejo Mexicano de Cirugía especificaron que solo los cirujanos con un entrenamiento especializado y formal podrían realizar cirugías bariátricas, dado que estos procedimientos requieren un conocimiento profundo de las complicaciones que pueden surgir en pacientes con obesidad severa.

En lugar de buscar la formación adecuada, siguió operando bajo la premisa de «autoentrenarse», utilizando a los pacientes como sujetos de prueba. Este enfoque irresponsable y carente de ética resultó en múltiples complicaciones e incluso en muertes, las cuales se atribuían a los riesgos inherentes de cada cirugía, argumentando que se trataba de un «proceso difícil», indicó. 

La familia de la paciente que falleció presentó quejas al hospital, pero las respuestas intentaban minimizar la gravedad de las complicaciones, sugiriendo que eran una parte normal del riesgo quirúrgico, en lugar del resultado de la falta de capacitación y la experimentación negligente por parte del cirujano.

Hasta hoy, el médico señalado logró evadir las consecuencias legales y continúa realizando estas cirugías tanto en este centro médico como en clínicas particulares, amparado en la opacidad del sistema y en su creciente influencia dentro del hospital, donde incluso fue ascendido de puesto.

Encubrimiento y falta de transparencia

Pese a las quejas, las autoridades del ISSEMyM parecen haber hecho poco para frenar lo que los familiares consideran una serie de crímenes cometidos bajo la protección de una bata blanca y un secreto a voces que en ese hospital tratan de esconder.

Al ser notificados sobre esta denuncia, el área de comunicación social del instituto contestó que notificarían al Centro Médico, pero hasta el momento fue su única respuesta. 

Pero no todas las voces han sido ignoradas, ya que debido a las peticiones hechas a la Unidad de Transparencia, la Secretaría de la Contraloría intervino y supervisó este programa, sin embargo, para evitar problemas, Berrones dejó la dirección del programa en 2023, y continúa operando.

Las cirugías bariátricas continúan en este centro hospitalario, aunque ahora bajo la dirección de un cirujano certificado. Sin embargo, los familiares de las víctimas temen que los daños hechos no puedan ser revertidos, y que el legado de malas prácticas continúe afectando a quienes confían en el sistema de salud pública.

«Es sorprendente que algo así pueda ocurrir en uno de los hospitales más importantes del Estado de México».

Los afectados exigen justicia y que se investiguen a fondo las muertes y complicaciones asociadas a las cirugías realizadas por Berrones. Mientras tanto, para ellos, el médico no es más que un «asesino con licencia», que debería rendir cuentas por las vidas que, según ellos, fueron arrebatadas por su falta de competencia y empatía.

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