Ha pasado casi un mes de la renuncia del tabasqueño Andrés Andrade Téllez a la Secretaría de Seguridad y es día en que se guardan con celo los verdaderos motivos de su apresurada salida, apenas nueve meses después de haber tomado posesión. Esa opacidad no es ningún buen síntoma de cambio, la rendición de cuentas de la administración pública es conditio sine qua non de la transformación, la gente tiene derecho a saber.
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Justamente, en el vacío de información y la opacidad se reproducen la especulación, el rumor, la conjetura y la intriga. Sin aportar una sola prueba se reproduce la versión de un supuesto conflicto de intereses con tufillo de alta corrupción que coloca a uno de los hermanos del exsecretario Andrade, Carlos Alberto Andrade Téllez, ejecutivo del emporio Grupo Hermes de la familia Hank, tratando de hacer negocios con la obra pública y la proveeduría de servicios en el Estado de México. Falso o verdadero, lo real es que se cuenta todos los días en la conversación de la clase política. Lamentable.
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Es impresionante el odio, ira e insania que se ha desarrollado en tantas personas que perdieron privilegios a partir de la caída del régimen anterior. No superan la derrota que para ellos significó el cierre de oportunidades para ganar más dinero, básicamente. De ahí provienen los ataques virulentos contra todo aquel que consideran contribuyó al fin del mecanismo con el que prosperaron económicamente por generaciones. Tendrán que serenarse o terminarán por ahogarse en su propio veneno.
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Los leales de “Alito” son pocos en el Estado de México, pero serán quienes se queden con el control del PRI y todo lo que ello representa como el manejo de las prerrogativas que seguirán siendo mucho dinero, candidaturas, burocracia y el inventario de propiedades muebles e inmuebles que es todavía extenso. Cristina Ruiz, Ana Lilia, Eduardo Zarzosa, Erick Sevilla y Elías Rescala integran el pequeño grupito.
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José Luis Cervantes Martínez será el fiscal General de Justicia del Estado de México hasta marzo de 2031, así fue decidido por el Poder Legislativo hace un par de años y no hay razón objetiva para sostener que no se cumplirá el mandato. Mejorar la procuración de justicia es un desafío enorme y nada fácil, la institución que recibió Cervantes Martínez en 2022 estaba en absoluta decadencia. Sacarla de allí llevará tiempo, pero indudablemente el avance es notorio. Con toda certeza y objetividad puede sostenerse que hoy está mejor que antes. Cervantes es un buen fiscal, quizá el mejor de los últimos 15 años, por lo menos.

