La desigualdad, una cara muy dura de la realidad

Amo la época de navidad, recuerdo que desde muy pequeña mis padres se desvivían en atendernos a mis hermanos y a mí, juntos cocinábamos, decorábamos la casa y el árbol, dábamos gracias por todo lo que teníamos, pero también nos enseñaron a pensar en aquellos que no tenían lo básico para subsistir. Según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), 62 millones de niños, jóvenes y adultos en nuestro país transcurren ésta época enfermos, sin seguridad social, ni servicios de salud y en pobreza, parte del mismo reporte establece que la pobreza es la causa principal de hambre
diciembre 12, 2017

Amo la época de navidad, recuerdo que desde muy pequeña mis padres se desvivían en atendernos a mis hermanos y a mí, juntos cocinábamos, decorábamos la casa y el árbol, dábamos gracias por todo lo que teníamos, pero también nos enseñaron a pensar en aquellos que no tenían lo básico para subsistir.

Según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), 62 millones de niños, jóvenes y adultos en nuestro país transcurren ésta época enfermos, sin seguridad social, ni servicios de salud y en pobreza, parte del mismo reporte establece que la pobreza es la causa principal de hambre en nuestro país.

Sólo el 12 por ciento del Producto Interno Bruto en México se destina a programas de protección social y de salud; pero en la realidad el 75 por ciento de las personas no forman parte de los programas públicos, con ello no se garantiza su alimentación adecuada, o el acceso efectivo a la salud, o para que cuenten con oportunidades de una buena educación, o un buen desarrollo general.

Si partimos del hecho que el 46.2 por ciento de la población mexicana (casi la mitad) se encuentra en condiciones de pobreza, de las cuales el 9.5 por ciento está en una situación de pobreza extrema.

Como podemos analizar, si bien existen personas pensando en las fiestas, las comidas, la convivencia; no podemos, ni debemos de deshumanizarnos e ignorar estas cifras, pues existen familias que no cuentan con un lugar donde vivir, alimentos, medicinas o ropa, por ello en esta época tan especial te pido que llevemos un poco de lo que podamos dar a aquellos que tanto lo necesitan. Y aunque éstas acciones no los sacaran milagrosamente de la situación en que se encuentran, lo que si harán es conocer la diferencia de vivir en una sociedad indiferente a una sociedad más solidaria, esto sí nos hace mejores personas, ¿no lo crees?

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