La movilización de los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional ha activado las alarmas en el gobierno federal y en todo el sistema.
Puede poner en riesgo la estrategia para imponer un modelo orientado a someter a la mayoría de la población a condiciones de vasallaje ante el capital.
Estrategia en la que juegan un papel importante los medios de comunicación, para enajenar a la población con banalidades como las telenovelas, los deportes y los espectáculos.
Donde interesa sobre todo lograr una mediatización de los jóvenes, tenerlos domesticados y hacerlos funcionales al modelo neoliberal.
Evitar que cunda la rebeldía entre los estudiantes del nivel superior, que ya no creen la propaganda gubernamental.
Por ello al gobierno le preocupa que los integrantes de una institución de educación superior tan emblemática como el IPN, salgan a repudiar a sus dirigentes y a sus planes de degradación de la educación superior pública.
Le preocupa que, aunada a todos los demás aspectos que no ha tomado en cuenta o que se le están saliendo de control, pueda haber una protesta estudiantil colectiva sobre el proyecto del gobierno.
Por eso, como lo ha señalado un medio nacional, en la oficinas de inteligencia están trabajando para tratar de parar el movimiento a como dé lugar. Identificar lideres para buscar cooptarlos o en su caso intimidarlos. Ofrecer lo más fácil como la cabeza de la señora directora. Sacar el movimiento de los medios para que pierda resonancia. Impedir que otras instituciones se sumen.
Al principio se intentó desprestigiar el movimiento, pero las evidencias callaron a los “periodistas” lacayos del sistema. Y el gobierno tuvo que aceptar el dialogo con los paristas.
Afortunadamente parece improbable que se desate una represión masiva, como aconsejan los duros del sistema; su desprestigio sería irrecuperable.
El resultado puede ser que el gobierno haga un control de daños y atienda a los aspectos propios de la institución politécnica y de visos de atender otros aspectos.
Y la lección para los estrategas gubernamentales es que debieran tener en cuenta los intereses de la población, no sólo sus propias frivolidades. Como decía el Ing. Castillo: la pradera se puede incendiar.
Deben valorar que hay mucha gente cuya inteligencia se ofende cuando la publicidad oficial, a través de los medios corruptos, dice que todo va bien, mientras se observa que la situación social se deteriora cada vez más.


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