La economía mexicana no crece por culpa del gobierno. Así se resume el sentir de los especialistas en materia económica desde hace más de dos años. El Banco de México (Banxico) aplica mensualmente una encuesta entre dichos “especialistas” para medir su opinión sobre las condiciones económicas del país. Desde hace casi tres años los encuestados señalan “la gobernanza” como el principal obstáculo para el crecimiento económico de México. ¿Y eso qué quiere decir? No se trata de un hecho que esté ahí como barrera infranqueable, sino de una percepción.
Los encuestados consultados por Banxico tienen la impresión de que el gobierno no está conduciéndose diligentemente con los actores económicos y la sociedad civil, provocando condiciones para que la economía no crezca.
La gobernanza es un modo de pensar las políticas públicas bajo la idea de un mayor grado de cooperación entre los gobernantes, las administraciones públicas y actores no gubernamentales. Esto implica, de entrada, aceptar la premisa de que el Estado no es el actor dominante en los procesos decisionales. Y ¿si no es él, entonces quién? La respuesta es que los organismos multilaterales, la sociedad civil, los actores económicos deben asumir una participación activa.
Y por lo que hace a la idea de crecimiento económico, debemos entender la ampliación de las actividades rentables: que se extraigan más elementos del entorno, que se produzcan más cosas en las fábricas, que se vendan más cosas en todas partes, que se presten y contraten más servicios por parte de todo mundo, etc. Si hay más volumen en todas estas acciones, se dice que la economía crece. Es normal que las economías crezcan, porque las poblaciones lo hacen: si hay más personas, se requiere más comida, más casas, más ropa, etc.
Sin embargo, una de las características del modelo económico global es exigir que la economía crezca más que la población. ¿Por qué? Debido a que hay una tendencia permanente en la concentración de la riqueza y, entonces, para que todos alcancen aunque sea un pedacito de pastel, es necesario que el pastel sea más grande.
Repartición de la riqueza
Todos sabemos que en nuestro país hay un grupo muy reducido de multimillonarios y una masa de millones de personas en pobreza. En medio, hay un sector mediano que aspira a no ser pobre y, para ello, busca consumir más, acumulando bienes y contratando servicios que le hagan sentir que no es pobre. Para que todos alcancen algo de la riqueza que se genera –sugieren los economistas- es necesario crecer en porcentajes considerables (desde hace décadas se aspira a que la economía crezca por arriba del 5%, pero nada más se ha quedado en intenciones). Esto no se ha conseguido y hay explicaciones diversas, cuando no es una crisis global, es la falta de competitividad, es la inseguridad, es la inflación, es la recesión de los Estados Unidos, es una pandemia. El caso es que la economía ha estado creciendo en porcentajes menores.
Los meses que lleva apareciendo la gobernanza como el principal obstáculo para el crecimiento económico en la encuesta de Banxico son atribuibles al estilo personal de gobernar del presidente López Obrador. Hay que decirlo con todas sus letras, porque gran parte de los economistas, los analistas financieros, los líderes empresariales y, en general, los “especialistas” consultados no miran con buenos ojos el actuar del presidente de la República.
La gobernanza en México
Gobernanza es un término técnico, generado desde la Ciencia Política y la Administración Pública, para nombrar de un modo despolitizado la acción de gobernar. En términos técnicos, gobernar se convierte en una actividad más bien gerencial. Se le pide al gobernante “despolitizar” el gobierno, apartarse de ideologías, de convicciones, de ideales, de historia política como requisito para gobernar eficientemente. No importa que el gobierno sea el resultado de una lucha social por transformar las prácticas políticas y el modelo socioeconómico, se le va a pedir que “tecnifique” su actuar. Se le va a reprochar que polarice o que confronte, porque la gobernanza demanda que sea armónico, dúctil y hasta dócil con los poderes fácticos.
Eso es lo que plantea la idea de la gobernanza, una forma de concebir el gobierno en términos tecnocráticos. Y eso es, precisamente, lo que incomoda entre los especialistas en materia económica. Hablan de que se ahuyentan las inversiones o que los empresarios temen por la falta de certeza jurídica. Y lo dicen así para referirse a medidas tomadas en materia fiscal, de inversión pública, de gasto social, etc.
Gobernanza y estabilidad económica
Es el actual un momento de estabilidad económica en el país y varios indicadores en materia laboral, cambiaria, de inversión extranjera directa y de combate a la pobreza lo han confirmado. Sin embargo, “las formas” siguen sin convencer a los “especialistas” económicos. El modo personal de gobernar es algo que les parece inaceptable, porque lo que ellos esperan es uniformidad y homogeneidad como requisito indispensable para que fluyan las inversiones y crezca la economía.
Está por terminar el sexenio y sigue incomodando el estilo del presidente, sus alocuciones mañaneras, sus críticas, sus arengas, sus planteamientos evidentemente políticos de cada día. El sentir expresado a través de este tipo de ejercicios de opinión nos confirman que es el personaje el que valoran como “no conveniente”, en términos económicos. Como se ven las cosas, este año la economía crecerá casi en 4%, algo que no se veía desde hace muchos años y, sin embargo, será calificado como insuficiente, porque se promediará con los años de retroceso (por la pandemia de covid-19) y señalarán que apenas y regresaremos al tamaño que tenía la economía en 2018.
Para decirlo en pocas palabras, mientras López Obrador sea el presidente, no dejará de argumentarse su estilo como un obstáculo para el crecimiento económico. Cuando se perfilen los candidatos a sucederlo se les pedirá compromisos en materia de gobernanza y, muy probablemente, la percepción cambie, pero en lo que resta del sexenio no.


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