Para un analista serio en México, no hay nada peor que hacer un pronóstico para determinar quién es el favorito dentro de un partido político para ser su candidato. Célebres son los textos de don Daniel Cossio Villegas y aunque mucho ha cambiado la escena política nacional desde entonces, hay un común denominador en nuestro sistema de partidos; en ningún caso hay sistema democrático para la selección interna de candidatos, así las cosas, aventurar juicios constituye más un acto de adivinación que de un análisis serio, me explico. ¿Quién puede saber cuáles son los elementos que determinan que un aspirante tenga mejores posibilidades que otro, para encabezar a su partido? ¿Cuáles son los méritos que se miden o bajo que indicadores un partido elige? Más aún, ¿Quién elige; una institución (partido), un grupo (élite) o un líder en la soledad de su despacho, o la combinación de muchos métodos?. La verdad nadie lo sabe a ciencia cierta, solo los que deciden y los muy pocos que los acompañan en pequeñas porciones de la decisión, los demás hacemos elucubraciones, imaginamos o hasta inventamos, porque al final en nuestro sistema autoritario, eso sí se sabe, las decisiones son cupulares y siguen aumentando la vieja tradición del “tapado”.
Lo que sí se puede analizar en estos momentos son las condiciones político electorales que privan en este proceso y eventualmente, medir algunos aspirantes, que siempre resultará un ejercicio arbitrario porque no sabemos quienes realmente están en el ánimo de quién decide en cada partido, que como he dicho, no se trata de decisiones democráticas sino autoritarias. Así las cosas comparto con ustedes lo que podría ser un marco de referencia que sirva de elementos cualitativos para comenzar a aproximarnos al objeto de estudio. Primero, el binomio gobierno-oposición, enseguida tamaños y peso relativo de los partidos para aspirar o no al gobierno y, por último, el estado de ánimo en la sociedad, es decir la opinión pública. Insisto el tema de los aspirantes resulta útil solo en la medida de los primeros elementos anotados, es decir, si el partido en el poder tiene fuerza suficiente y la oposición no lo reta, si sus condiciones de gobierno por lo que hace a su fuerza electoral también son superiores o suficientes para doblegar a su opositor y si a lo anterior, se le agrega un estado de animo estable que no descalifica ni al gobierno ni al partido en el poder, entonces las cualidades del candidato resultan realmente marginales y casi con cualquiera pueden ganar, así fue en el Priiato durante décadas, en el PRD capitalino durante 3 lustros y en el PAN en Guanajuato y Baja California en un par de décadas. Entonces con este marco de referencia, analicemos la sucesión 2017 en el Estado de México.
Binomio gobierno-oposición. Para el caso del Estado de México, luego del largo periodo de 1996 y hasta el 2009, más de una década en la que la oposición impuso un gobierno dividido en donde el partido en el poder apenas contaba con la primera minoría. En esta etapa podemos decir que la oposición no logró crear liderazgos fuertes ni asentar territorios gobernados que soportarán los ciclos tradicionales de la alternancia típica del pluripartidismo vigente en el país. Efectivamente, para el 2009 y hasta el 2015 el PRI ha logrado recuperar sus mayorías parlamentarias y los principales municipios del estado con lo que el juego de la oposición prácticamente desapareció en la última década con el consabido deterioro de sus cuadros dirigentes que se acomodan a los ritmos marcados por el gobierno que los consiente y domina a su antojo, no, no exagero ni engaño, basta ver el desempeño de las últimas legislaturas y los líderes opositores para advertir como se mimetizaron con el gobierno. No hay oposición en el Estado de México, así de simple. Y es muy temprano para decir que MORENA lo será.
Tamaño y peso relativo de los partidos. El PRI gobierna con sus aliados 82 municipios que concentran alrededor del 75% del padrón electoral, es una aplastante mayoría de población gobernada. Mientras la oposición sumada en esta lógica, tiene un raquítico pie de apoyo: PRD 12.90%, PAN 8% y PAN-PT 5.01%. Esto es útil porque en las elecciones mexicanas de la actualidad se gana por la combinación de estructuras territoriales, ejercicio de gasto público y capacidad organizativa. Para la elección de gobernador todos los resultados locales se suman en favor de un solo candidato y justo en ese sentido, las fuerzas territoriales tienen un peso relativo fundamental, así sucede en todo el país y con todos los partidos políticos en el poder. La suma de recursos públicos empeñados en ganar elecciones no es desdeñable y operados electoralmente en favor del candidato del PRI, para el caso local, se antoja como un obstáculo difícil de remontar. Suponer ingenuamente que la oposición al gobierno no hace lo mismo en los ayuntamientos bajo su mandato, bueno, pues es eso nada más, ingenuidad; aquí y en todo el mundo, el primer compromiso del partido en el gobierno es mantener el poder. La oposición carece de liderazgos fuertes y el peso relativo de sus ayuntamientos resulta insuficiente para doblegar al PRI, lo cual no significa que para el 2017 no puedan ganar, solo que tienen mucho por hacer y pues no se ve como para cuando arranquen, 7 años de pasiva oposición son suficientes para advertirlo.
Opinión pública y humor social. Durante el 2015 el CEPLAN público diversas encuestas municipales y en todas ellas, un dato resultaba revelador: Eruviel Avila era mejor calificado que EPN y eso no ha cambiado en el último año. En las encuestas recientes se observa que la preferencia efectiva para el PRI en todas las elecciones locales de este año, le son favorables. Ambos fenómenos explican por qué, a pesar de los diversos escándalos registrados en la esfera de la administración estatal, lejos de poner en aprietos al gobernador, parece que aquí no pasa nada. Y tan no pasa nada, que Eruviel Avila es el mejor gobernador posicionado rumbo al 2018!! No hay una opinión negativa que se generalice, entre otras cosas porque en el Estado de México hay una oposición domesticada y la mayoría de los medios de comunicación son aliados del poder público, así que por lo mientras sin oposición institucional ni malestar ciudadano generalizado al gobernador y su partido, les alcanzan suficientemente las fichas para jugar en la escena nacional y dejar que todos los gallos-tapados locales se desaten en feroz tropel de simpatías creadas para aparecer en las notas y en las encuestas, que al final del proceso son en lo que menos se fijan los que deciden.
En las próximas colaboraciones trataré de ofrecer datos duros que ayuden a construir mayores elementos de juicio, que le permitan hacer sus propios pronósticos, porque al final del día, si la oposición y los medios no hacen su chamba, los electores siempre tenemos en el voto, la última palabra.


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