La Taberna del León Rojo

  Qué me importa callar si hablamos todos por todas partes las paredes y por todos los signos/ qué me importa callar si ya sabés oscura qué me importa callar/ si ya sabés mordaza lo que voy a decirte porquería. – Fragmento Oda a la mordaza de Mario Benedetti – ¿Para quién o para qué se paga tanto impuesto? El fracaso del gobierno de Eruviel Ávila Villegas para contener la ola delictiva en el Estado de México es más que evidente. Conocer o ser partícipe involuntario de un hecho delictivo, hace que todos nos cimbremos, pero a las autoridades nada
diciembre 6, 2016

 

Qué me importa callar si hablamos todos por todas partes las paredes y por todos los signos/ qué me importa callar si ya sabés oscura qué me importa callar/ si ya sabés mordaza lo que voy a decirte porquería. – Fragmento Oda a la mordaza de Mario Benedetti –

¿Para quién o para qué se paga tanto impuesto? El fracaso del gobierno de Eruviel Ávila Villegas para contener la ola delictiva en el Estado de México es más que evidente.

Conocer o ser partícipe involuntario de un hecho delictivo, hace que todos nos cimbremos, pero a las autoridades nada les inmuta, nada cambia esa percepción que tienen de que han logrado edificar un mundo armónico, feliz, sin contratiempos.

Ellos transitan por la vida cómodamente, apoltronados, como viejos virreyes que se nutren de la tragedia de quienes gobiernan.

Ellos se escudan en guaruras entrenados para no dejar pasar ni el aire, mientras el pueblo, usted y yo, observamos la inequidad prevaleciente.

Es evidente el vacío de autoridad que no llenan ya los discursos de quienes deben, de quienes están obligados a procurar seguridad y justicia.

Una democracia, pretenden saberlo los gobernantes, no se entiende sin la existencia de la prensa.

Pero ello no existe, no es, no se da.

A pesar de la importancia que para la sociedad tiene el trabajo de los periodistas, éstos se encuentran indefensos ante actos delictivos.

La percepción de inseguridad se tiene en todo el estado. Basta recorrer las calles de cualquier colonia de la ciudad capital para ver que los vecinos están temerosos, que de sus balcones y rejas penden avisos de “Ladrón, si te atrapamos te vamos a linchar”.

La autoridad misma, rebasada y sin ideas, ha propiciado la organización vecinal.

Pero ¿Cómo va a cambiar el gobierno la desconfianza?

El trabajo que deben hacer las autoridades es mayúsculo, pero es, a final de cuentas, su trabajo, por el que usted y yo les pagamos.

La prensa, el obrero, el ama de casa, el estudiante, el jodido, hemos sido víctimas de la negligencia que por décadas han tenido los gobernantes de todos los niveles para garantizar que haya justicia.

Nuestras armas son una libreta, una pluma y una grabadora.

Exigimos a las autoridades de todos los niveles de gobierno que se garantice la seguridad y el respeto al trabajo periodístico que en ambientes hostiles realizamos.

Repudio, a nombre propio y del gremio, los hechos violentos cometidos en contra de muchos de nosotros; exigimos a las autoridades garantizar nuestra labor en condiciones de seguridad y de respeto.

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