La Teoría del Caos

  Patria, Ciencia, Trabajo … y Grilla: “Los Químicos” vs “Abogados” una sucesión enredada El 21 de marzo de 1956, el Congreso aprobó la ley orgánica que fue la génesis de la Universidad Autónoma del Estado de México. Juan Josafat Pichardo, un abogado egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, a quien la propia Universidad estatal le otorgaría años después el doctorado Honoris Causa, fue su primer rector. A éste le sucedería Mario C. Olivera, un médico cirujano, que tuvo un periodo relativamente breve como rector de marzo de 1962 a abril de 1964. Otro médico, egresado de la
febrero 7, 2017

 

Patria, Ciencia, Trabajo … y Grilla: “Los Químicos” vs “Abogados” una sucesión enredada

El 21 de marzo de 1956, el Congreso aprobó la ley orgánica que fue la génesis de la Universidad Autónoma del Estado de México. Juan Josafat Pichardo, un abogado egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, a quien la propia Universidad estatal le otorgaría años después el doctorado Honoris Causa, fue su primer rector. A éste le sucedería Mario C. Olivera, un médico cirujano, que tuvo un periodo relativamente breve como rector de marzo de 1962 a abril de 1964.

Otro médico, egresado de la UNAM, ocupó la rectoría partir de abril d 1964 y fue reelecto en 1967 para un periodo de tres años, renunciando en septiembre de 1969. A su salida, Guillermo Ortiz Garduño, otro médico egresado de la UNAM ocupó la rectoría y renunció un año después de ser reelecto en 1973.

A partir de este periodo, inició la era de la alternancia entre “Los Químicos” y los “Abogados”.

Primero, con Jesús Barrera Legorreta, ingeniero químico de formación, egresado de la UNAM y fundador de la Escuela de Ciencias Químicas, fue su rector en 1973; tres años después se reeligió, pero su nuevo periodo fue truncado por un movimiento de huelga universitario unos meses después.

Antonio Huitrón Huitrón, abogado egresado de la UNAM y profesor normalista, fue el primer abogado que ocupó la rectoría de manera interina, por un periodo de cuatro meses en 1977. A su salida, Carlos Mercado Tovar, un abogado formado inicialmente en el Instituto Científico y Literario, que concluyó su formación en la UNAM, fue electo para un periodo de cuatro años como rector de la UAEMex.

La revancha de “Los Químicos” llegó con Agustín Gasca Pliego, ingeniero químico egresado de la UNAM; ocupó la rectoría de mayo de 1981 a septiembre de 1984. Su periodo fue terminado por dos rectores interinos: Jorge Guadarrama López, un administrador de empresas, de septiembre 1984 a marzo de 1985; y Tomás Ruiz Pérez, abogado egresado de la propia UAEMéx, quien de esa fecha a mayo de 1985 fue rector por un periodo de dos meses.

Posteriormente, el administrador de empresas Jorge Guadarrama López, fue electo para un periodo rectoral completo que inició en mayo de 1985.

Los siguientes periodos fueron entre alternancia y figuras sorpresivas: uno para “Los Químicos” con Efrén Rojas Dávila, ingeniero químico a la cabeza; uno para los abogados con Marco Antonio Morales Gómez; Uriel Galicia Hernández, un ingeniero de profesión, al que sucedió otro químico Rafael López Castañares, quien a su vez sería sucedido por José Martínez Vilchis un administrador público de formación y este a su vez, por el médico veterinario zootecnista Eduardo Gasca Pliego -sí, supuso usted bien: hermano de un exrector-, quien dejó la Rectoría a manos de “Los Abogados”, con el casi saliente rector Jorge Olvera García, un abogado que retomaría para su clan, la conducción de esta Universidad.

La sucesión en la Máxima casa de Estudios de la entidad, se enfrascó en una competencia entre químicos y abogados, esencialmente. Mientras se cocina la sucesión, las especulaciones apuntan a una sorpresa que mantendría a los abogados en la fila sucesoria. “Los Químicos” están inquietos. Su cofradía no es de la simpatía del grupo dominante. El corrillo universitario empieza a barajar nombres y algunos catedráticos de anquilosada permanencia en la Facultad de Derecho, incluso candidatean a sus familiares; lo dicen a quienes quieren escucharlos.

El asunto parece estar decidido. Sorpresa y abogado serán las palabras que pudieran rondar el léxico de esta sucesión.

Pero como todo: ¡nada está dicho! Este escribano sólo sugiere. ¡Hagan sus apuestas! Porque estará mejor que el último supertazón…

De todas maneras y desde otra perspectiva, nuestra Universidad no es nada más que un reflejo del aleteo sutil de una mariposa en el Atlántico…

Patria, Ciencia, Trabajo… y grilla.

Nos leemos en otra semana caótica

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