La Teoria del Caos

Estos días, mientras circulaba en mi auto, escuché en la radio un spot radiofónico de tal ridiculez que me orilló a reflexionar la innecesaria presencia de los partidos políticos –o, al menos, su impostergable transformación–. El spot (parafraseando el anuncio que hacen los anfitriones durante la entrega de premios), producido por el Partido del Trabajo, decía algo más o menos así: –Y el Óscar es para… ¡el Estado de México! Obviamente, hacía referencia al arcaico y perenne personaje, sempiterno líder, que por enésima vez va a ser candidato en ese partido. ¡Sí! Aquel que –como el burro que tocó la
marzo 28, 2017

Estos días, mientras circulaba en mi auto, escuché en la radio un spot radiofónico de tal ridiculez que me orilló a reflexionar la innecesaria presencia de los partidos políticos –o, al menos, su impostergable transformación–. El spot (parafraseando el anuncio que hacen los anfitriones durante la entrega de premios), producido por el Partido del Trabajo, decía algo más o menos así:

–Y el Óscar es para… ¡el Estado de México!

Obviamente, hacía referencia al arcaico y perenne personaje, sempiterno líder, que por enésima vez va a ser candidato en ese partido. ¡Sí! Aquel que –como el burro que tocó la flauta– ganó hace algunos años la elección para ser alcalde de un municipio cercano a la capital de la entidad. ¡Sí! Aquel que, manejando borracho en 2009, le espetó a un policía municipal: “Con el PT no te pases de vivo”, y que decía: “Denme una causal legal para que me detengan”, cuando se encontraba en evidente estado de ebriedad. El video aún puede ser visto en YouTube.

Pero el spot, como tantos otros, no refleja sino la falta de una plataforma política verosímil, con propuestas operacionalmente elaboradas e inteligibles para el electorado (pero eso es otro asunto).

¿A qué juegan candidatos como Juan Zepeda, Óscar González, Delfina Gómez y algún otro que quieran agregar a la lista? Este tipo de candidatos ¿para qué juega, si sabe de antemano sus nulas posibilidades de triunfo?

La premisa es simple: juega a ganar… perdiendo. Sí. A sabiendas de sus escasas posibilidades, hay que aprovechar la etapa de “vacas gordas” y mover los recursos públicos destinados a las campañas para sacar algún provecho personal. Si no fuera esto ¿entonces a qué juegan? ¿Para qué ser candidato perdedor? ¿Por curriculum?

Los recursos –aunque se reduzcan– son apetecibles para todos los jugadores de la contienda, y es casi seguro que no todos ellos vayan a los fines específicos de la campaña.

La pregunta de fondo sería: ¿por qué aspiran a gobernar esta entidad? Y créame que, si pudiéramos saber lo que en su fuero interno piensan, o si pudiéramos escudriñar sus pensamientos, la respuesta nos dejaría patidifusos, pero pongo en la mesa mis hipótesis:

Del Mazo: No creo que su fin sea dinero; poder, sí. Perpetuar la estirpe familiar y política; el ego; una meta personal.

Vázquez Mota: Salir de la opacidad en que la enclaustró la campaña presidencial; poder; resolver sus conflictos internos y reavivar su labor política, sobre todo en tiempos en que el escándalo se cierne sobre ella, por la turbia aceptación de recursos públicos para una organización de la que –se dijo– es presidenta honoraria, a lo que se suman las acusaciones de posibles actos irregulares en que podrían estar involucrados su padre y su hermano.

González Yáñez: Incrementar el cochinito personal; poder; regresar a la actividad política que tanto le ha redituado (y quizá, sólo quizá, regodearse en sus personales vicios, al ser mandatario de una entidad y ya no de un municipio).

Juan Zepeda: Casi lo mismo que el anterior (no hay datos que permitan suponer otra variante); su presencia es tan irrelevante como la de Vázquez Mota: uno por ser conocido sólo en el municipio que gobernó, y la otra, por ser conocida por sus familiares y amigos.

Mientras partidos como el Verde Ecologista o Nueva Alianza optan por no arriesgar y buscan aprovechar la coyuntura: los recursos que lleguen a sus arcas y todo aquello que sea aprovechable.

Quizá mi ignorancia me rebase, pero ¿alguien sabe quiénes son los dirigentes de Morena, el Partido Verde y Nueva Alianza en el estado? ¿Los han visto realizando acción y promoción políticas? ¿Qué hicieron, han hecho y hacen antes del arranque formal de las campañas y durante todo lo que va del proceso electoral?

Gracias a ellos, el decálogo del primer Manual del Candidato Perdedor, que se propone para documentar la realidad, servirá para llegar a buen puerto (al fin que los medios se justifican por sí mismos):

1. Calumnia, que algo queda…

2. Una mentira repetida mil veces sigue siendo mentira, pero alguien la difundirá como verdad (paráfrasis).

3. La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados (frase atribuida a Groucho Marx).

4. Los políticos son siempre lo mismo: prometen construir un puente, aunque no haya río (frase atribuida a Nikita Jruschov).

5. La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir (frase atribuida a Jacques Bénigne Bossuet).

6. Un hombre de Estado es el que se pasa la mitad de su vida haciendo leyes, y la otra mitad ayudando a sus amigos a no cumplirlas (frase atribuida al escritor Noel Clarasó).

7. En política pasa como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, no está mal (paráfrasis de una frase atribuida a Edward Kennedy).

8. El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros (frase atribuida a Ambrose Bierce).

9. Tras un recuento electoral, sólo importa quién es el ganador. Todos los demás son perdedores (frase atribuida a Winston Churchill).

10. Ganar… perdiendo.

Nos leemos en otra semana caótica, ¡que vienen muchas, con el inicio de las campañas! Y como dice el axioma: en política, todo lo que cuesta dinero es barato… para algunos.

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