La teoría del caos

Crisis en la UAEMéx: ¿”déficit” o socavón?   Se le cayó y se le calló al psicólogo Barrera Baca, la Universidad Autónoma del Estado de México.   Le quedó grande la yegua –como dice el axioma popular– o lo que él calificó como “déficit” se le convirtió en un socavón. La Máxima Casa de Estudios no tiene dinero y para subsanar su “déficit” está sacrificando a sus principales activos: alumnos y docentes, en ese orden.   Como lo anticipó hace algún tiempo esta columna, la vía de capitalización que utiliza el rector es la moratoria de prestaciones a los trabajadores,
enero 16, 2018

Crisis en la UAEMéx: ¿”déficit” o socavón?

 

Se le cayó y se le calló al psicólogo Barrera Baca, la Universidad Autónoma del Estado de México.

 

Le quedó grande la yegua –como dice el axioma popular– o lo que él calificó como “déficit” se le convirtió en un socavón. La Máxima Casa de Estudios no tiene dinero y para subsanar su “déficit” está sacrificando a sus principales activos: alumnos y docentes, en ese orden.

 

Como lo anticipó hace algún tiempo esta columna, la vía de capitalización que utiliza el rector es la moratoria de prestaciones a los trabajadores, especialmente a los académicos universitarios. El pago de prestaciones como exámenes extraordinarios, el reembolso de pagos simplemente tiene un atraso que supera seis meses.

 

La última decisión del rector es obligar a los trabajadores universitarios, cuyos hijos –por méritos propios– ingresaron a la UAEMéx, a pagar las cuotas, de las cuales están exentos por una prestación lograda en el Contrato Colectivo de Trabajo que, dicho sea de paso, está más horadado que mis calcetines, con la “promesa” de que el pago será reembolsado.

 

Se suspendieron, prácticamente, los cursos intersemestrales que constituían además un apoyo académico a los alumnos, la razón, la falta de liquidez para que los docentes puedan impartirlos y no hacer más grande el “déficit” –léase socavón financiero que enfrenta la Universidad–.

 

¿Se habrá olvidado el psicólogo Barrera Baca que él es también trabajador universitario?

 

¿Tan pronto renegó de su origen?

 

Su “déficit” es más profundo de lo que dice y quiere reconocer.

 

Lo que vive la Universidad estatal es una grave crisis financiera, que remite de una forma u otra –irremediablemente– a los desastrosos manejos financieros del pasado inmediato y a los nombres de los dos últimos rectores, que disfrutan ahora de la paz del sepulcro político.

 

Apenas a principios de diciembre pasado, Jaime Valls, secretario ejecutivo de la ANUIES –en una visita a la Cámara de Diputados– reiteró la preocupación por la que atraviesan las universidades públicas a causa de los Fondos de Pensión. En su diálogo expresaba la relevancia de las universidades públicas, que brinda atención al 40 por ciento de la matrícula estudiantil en educación superior, y en ella aplica el 80 por ciento de la investigación científica.

 

De acuerdo a la nota del periódico La Jornada, Valls reconoció que no se trataba de un problema coyuntural para el cierre de 2017, sino que “…Estas instituciones han operado en condiciones deficitarias en los últimos años como resultado del crecimiento acelerado de la matrícula, el reconocimiento parcial de la plantilla de personal académico y administrativo, los compromisos contractuales y la falta de solvencia para atender las obligaciones derivadas de los sistemas de pensiones y jubilaciones”.

 

En su presentación ante integrantes de las comisiones de Presupuesto y de Educación dejó ver que para 2018, el presupuesto para las universidades públicas se mantendrá en términos reales -similar- al otorgado en el pasado año y en conjunto para subsanar la problemática generada de las pensiones a los trabajadores de esos centros de estudio, se destinarán 700 millones de pesos extra en conjunto.

 

Lo mejor de tener un problema y empezar a solucionarlo es reconocerlo. ¿A qué le teme el psicólogo Barrera Baca?

 

Siempre será mejor y preferible hablar de frente ante la comunidad universitaria; delinear posibles soluciones y ofrecer un panorama que permita superar la emergencia. El silencio no es el mejor consejero y el malestar de los docentes –por supuesto no me refiero a su comparsa de sindicato– está en un límite que puede afectar a la Universidad.

 

Minimizar el malestar de los académicos no debería ser el deporte cotidiano del rector. Está dirigiendo a la UNIVERSIDAD, no a un partido político. El derecho a disentir y a expresarse por la vía pacífica, pero enérgica es un derecho fundamental de los universitarios. Ya lo habíamos dicho, cuando veas las barbas de Morelos, Michoacán y Zacatecas remojar…

 

CARPE DIEM

 

Alguien cercano, avísele al psicólogo Barrera Baca que el cargo dura cuatro años y que su padrino político se encuentra en el marasmo político. Quizá entienda que la administración de la Universidad, va más allá de un escalón político y significa dirigir el destino de uno de los activos y patrimonio de los mexiquenses.

 

La última y nos vamos…

 

Nos esperan más semanas caóticas y si no, revisar el precio de la gasolina y aun con el incremento progresivo, “dicen” que se evitó un alza abrupta, cuando vivimos en un gasolinazo permanente.

 

Cualquier comentario: [email protected].

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