La Teoría del Caos

La Ley del mínimo esfuerzo   George K. Zipf, en su trabajo realizado en 1949, Human Behavior and the principle of least effort, señaló: una persona resolverá sus problemas si minimiza el trabajo total que debe realizar para resolver al mismo tiempo sus problemas inmediatos y sus problemas futuros. Si bien se pude considerar que la eficiencia tiene una correspondencia con hacer algo utilizando el menor gasto energético posible, en algunas situaciones de la cotidianidad esto resulta contraproducente. No obstante, habrá que reconocer que esta ley podría tener un enfoque negativo o uno positivo, dependiendo del cristal con que se
junio 6, 2018

La Ley del mínimo esfuerzo

 

George K. Zipf, en su trabajo realizado en 1949, Human Behavior and the principle of least effort, señaló: una persona resolverá sus problemas si minimiza el trabajo total que debe realizar para resolver al mismo tiempo sus problemas inmediatos y sus problemas futuros.

Si bien se pude considerar que la eficiencia tiene una correspondencia con hacer algo utilizando el menor gasto energético posible, en algunas situaciones de la cotidianidad esto resulta contraproducente. No obstante, habrá que reconocer que esta ley podría tener un enfoque negativo o uno positivo, dependiendo del cristal con que se mire. Uno denota pereza, otro denota el mínimo gasto de energía posible para la obtención de un resultado.

Pero también se ha establecido que esta llamada Ley del Mínimo Esfuerzo se relaciona con otros principios como el de la inercia, que sostiene que todo sistema tiende a mantener su estado, hasta que otra fuerza lo obligue a cambiar. Y tales principios parecen “abusos” –no usos– y costumbres políticas.

Mi cristal es opaco. Un proceso electoral millonario que deja un rancio sabor a más de lo mismo, regido por el principio del mínimo esfuerzo. Algunos candidatos han considerado que su único nombre basta en la boleta para ser otra vez senador, u otra vez diputada, o repetir en la alcaldía. La holgazanería que derrochan es preclara.

Al menos en la capital mexiquense la política ha muerto. El clásico pasar de panzazo –como decimos coloquialmente– se ha convertido en el deporte más practicado, incluso a unos días del mundial.

La inercia impresionante que traen los contendientes en esta elección no la mueve ni Obama.

Las palabras esfuerzo, disciplina, trabajo y compromiso desaparecieron del léxico de los contendientes.

Ofrecer pavimentar 3 mil calles cuando no lo hiciste en tres años es irrisorio; por cierto, que pase por la mía… Pretender llegar al senado una vez más es una mascarada que burla a millones de mexiquenses que podrían participar en la contienda, pero que no están a la “altura” de quienes hoy detentan las candidaturas; aspirar a una diputación cuando tu única idea es la cultura de paz es decepcionante, por decir lo menos.

La desconfianza en los partidos y la legitimidad de la democracia está en duda. Cuando una reelección velada se ha cernido sobre este país, cuando los mismos de siempre compiten por los mismos cargos, simulando, evidenciando que no hay más cuadros que ellos, una opulenta clase de autoritarismo.

 

CARPE DIEM

No he escuchado disparates sobre las “nuevas” estrategias de la seguridad 2018-2019 primavera-verano electoral… Será que los candidotes no se quieren meter en camisa de once varas…

 

La última y nos vamos…

¿A qué se deberá el silencio universitario sobre su reforma? ¿A la veda electoral?

Nos leemos en otra semana caótica.

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