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Libres, vivas y sin miedo: crónica del 8M

Las mujeres, las familiares, las estudiantes salieron a las calles para dar un grito de justicia

Ayer, 8 de marzo de 2021, cientos de mujeres salieron a manifestarse en la ciudad de Toluca; ni el Covid-19, ni las vallas y motines de policías les impidieron marchar contra la precariedad laboral, contra las violencias machistas, la criminalización de la protesta y por el derecho a decidir sobre sus cuerpos. 

Aunque la pandemia aún no termina y todos los días hay nuevos contagios; lo cierto es que la violencia de género se intensificó durante los meses de confinamiento y las mujeres se vieron mayormente afectadas por el desempleo. Por ello, se convocó a una movilización a las 13:00 horas en la Facultad de Medicina de la UAEMex para conmemorar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.  

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Las mujeres comenzaron a reunirse poco antes de las 12:30 horas a las afueras del espacio universitario, a esa hora eran aproximadamente 50 mujeres que esperaban de manera eufórica el inicio de la movilización; el tiempo avanzó y más feministas llegaban al punto de encuentro. 

También, al otro lado de Paseo Tollocan, un motín de policías se aglutinaba en 3 filas para cerrar el paso de la avenida Jesús Carranza; esto con la finalidad de impedir que las mujeres avanzaran por esa avenida y causaran daños a la casa del gobernador mexiquense, Alfredo del Mazo. No sólo esta avenida fue cercada por policías, sino que Paseo Colón esquina con Tollocan fue resguardada por elementos de la policía. 

Aproximadamente a las 13:30 los contingentes comenzaron a ordenarse sobre Jesús Carranza para intentar avanzar por esta calle como se había contemplado. De acuerdo con las convocantes, la movilización estaría encabezada por familiares de victimas de feminicidio y mujeres trabajadoras. 

La señora Juana Pedraza madre de Jessica Sevilla Pedraza, quien fue víctima de feminicidio hace más de tres años, encabezaba la movilización para exigir justicia, ya que todavía no hay sentenciados por el feminicidio de su hija. Asimismo, la familia de Monserrat Ortiz Saavedra encabezó la movilización para exigir que se esclarezca el feminicidio de la joven, quien fue encontrada asesinada al interior de su departamento. 

Los contingentes aglutinaban a unas 300 mujeres que avanzaron, a pesar del intenso calor que azotaba el inicio de la tarde y la valla de policías. Las familias de las mujeres asesinadas exigieron a los policías que se retirarán para poder avanzar; sin embargo, ante la negativa un grupo de mujeres encapuchadas intentó abrir paso, por lo que se generó confrontación entre mujeres policías y las manifestantes.

Entre empujones y al grito de “queremos pasar”, comenzaron los jaloneos, las policías resistieron y a pesar de sus caras angustiadas y enojadas no cedieron el paso a las familias y las manifestantes. Por ello, las organizadoras buscaron rutas alternas para llegar al punto acordado y avanzaron por Tollocan, después por Juárez, para dar vuelta en Carranza y bajar por Bravo al cuadro central de Toluca. 

“Señor, señora no sea indiferente se mata a las mujeres en la cara de la gente”, “Ni una menos, vivas nos queremos” “Mujeres contra la guerra”, “Somos malas podemos ser peores y “Alfredo del Mazo tu gobierno es un fracaso” fueron las consignas más recurrentes. 

Las mujeres caminaban y con energía gritaban las consignas que expresaban el rechazo a la violencia, los feminicidios y el fracaso del gobierno mexiquense. Las calles resonaban con “Señor, señora no sea indiferente se mata a las mujeres en la cara de la gente”, “Ni una menos, vivas nos queremos” “Mujeres contra la guerra”, “Somos malas podemos ser peores y “Alfredo del Mazo tu gobierno es un fracaso” fueron las consignas más recurrentes. 

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La iconoclasia 

Cuando el contingente llegó a Bravo las manifestantes encapuchadas pegaron carteles para denunciar a un profesor de la preparatoria No. 1 Lic. Adolfo López Mateos, también pintaron consignas en las paredes de la institución, rompieron vidrios y los cristales de una patrulla. Las acciones se realizaban entre la euforia y el enojo que les quitaba el miedo y contagiaba a las demás mujeres. 

Al llegar al cuadro central de la ciudad las feministas también pintaron consignas en las paredes de los portales. Estas intervenciones han recibido el nombre de iconoclasia por parte de las feministas. El término refiere a la intervención y destrucción de imágenes y monumentos históricos, en sus inicios fue una expresión religiosa, pero con el paso del tiempo diferentes movimientos sociales la han empleado. La iconoclasia se muestra como una acción de rebelión en contra del poder político y las ideas que representa una institución. 

De este modo, el contingente avanzó y las mujeres intervinieron la catedral, la institución religiosa más importante de la ciudad. Entre gritos, cantos, colocaron una tela morada con la insignia 8M “Día de la Mujer”. Ahí las mujeres permanecieron 20 minutos aproximadamente, montaron las estatuas religiosas y les colocaron pañuelos y pintura. 

Posteriormente cruzaron la Plaza de los Mártires para llegar al Palacio de Gobierno, ahí la euforia era tanta que mientras entonaban el himno feminista “Vivir sin miedo” las manifestantes quitaron las vallas que rodeaban el edificio, lanzaron globos con pintura y con herramientas de trabajo intentaban abrirse paso entre los policías. 

A lo lejos se escuchaban las consignas, mientras las confrontaciones se detenían, las familias leían sus pronunciamientos en donde señalaban la complicidad del estado con los feminicidas, el nulo acceso a la justicia y las precarias condiciones en las que viven las mujeres. 

La confrontación comenzó de nuevo, luego de que mujeres expresaban sus sentires a través de megáfonos y micrófonos. Los policías comenzaron a lanzar gases contra las manifestantes para dispersarlas, pero el coraje seguía y ellas insistían. Finalmente, las mujeres se dispersaron y el palacio de gobierno quedó intacto.