La chispa que nos dio vida, es la que nos mantiene vigentes: El sometimiento de los lineamientos del periodismo al gobierno en turno.
La locura de imponer la versión oficial, la intolerancia hacia la crítica, en resumen la aversión a la verdad.
Desde el principio mismo nos vieron como paganos. Una maniobra del ejecutivo estatal en 1989, producto de viciadas costumbres fue la antesala del parto para el Semanario Cambio, hoy diario ALFA.
De ahí venimos, guiados por la inteligencia y calidez humana de Antonio García Rojas, la impetuosidad de Mario García Huicochea y mi simple deseo de estar con ellos.
Invaluable la confianza de Martha Gómez y Mariel Álvarez.
No se disipaban aún los ecos de un hecho inédito e irrepetible, al menos hasta la fecha: Habíamos logrado junto con un grupo de reporteros locales, que el Congreso emitiera un punto de acuerdo, unánime, en el que le exigió al gobernador, Pichardo Pagaza, diera las garantías necesarias y su respeto total al libre ejercicio de la libertad de expresión.
El punto máximo fue nuestro despido, masivo, de 8 Columnas, se había negociado así a cambio de generosidad publicitaria.
No había más, se tenía que iniciar otro camino.
A media jornada, transcurrida la primera década, 3PM se hizo realidad.
Eran así dos senderos, paralelos.
Agustín Ángeles González trajo su lealtad y entrega.
Eduardo Garduño Campa se sumó de inmediato.
Marta Gómez, mi hermana en la distancia, no me falló.
Para ellos 25, para nosotros 15.
Éste es un aniversario que voy a disfrutar, casi tanto como esta pequeña colaboración de hoy. ¡Salud!



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