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Lo mejor del Se dice que…

Lo mejor del Se dice que…

Arturo Montiel no sólo formó y consolidó a una clase política, también creo una clase empresarial, hizo ricos a muchos clasemedieros y millonarios a no pocos ricos. Ese es el poder real de Montiel, es lo que explica porque sigue en activo, vigente y con poder. El ex gobernador, al que muchos de los que comieron de su mano, le dieron la espalda o renegaron de él en los momentos más difíciles, está de regreso. Montiel es un factor de poder, guste o no.

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Para comprender cual es el peso específico de Montiel, bastaría con revisar el origen y vínculos de cada uno de los integrantes del gabinete, empezando por el propio gobernador, después echar una mirada a la lista de alcaldes, diputados locales, federales y senadores. Montiel está en todo lados.

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Ser secretario de Seguridad es un trabajo de alto riesgo. El peligro es consustancial a la actividad de un policía. No sorprende que a Damián Canales lo cuiden 20 guardaespaldas armados hasta los dientes. Tampoco que se desplace en vehículos blindados y use casi 24 horas al día chaleco antibalas. Canales se la está jugando, está haciendo su trabajo, bien, como desde hace años. Salvador Neme traía más guaruras y francamente lo único que hizo por más de un año, fue llenarse los bolsillos de dinero hasta convertirse en supermillonario que podría pasarse el resto de su vida sin trabajar.

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Nadie puede dudar de las habilidades y talentos de José Manzur, cuales quieran que sean, para ascender. El nuevo secretario General de Gobierno ha demostrado que sabe operar muy bien, conoce la entrañas de la política local. Los últimos 15 años han sido para él de oro. De una modesta dirección en el ISEM ha escalado cargos sin parar pasando por la subsecretaría de gobierno, secretaría adjunta del PRI, diputado local, coordinador de la bancada, presidente de la Junta de Coordinación, diputado federal, presidente de la comisión de Presupuesto y, ahora, secretario General de Gobierno.

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El comentario general, irrespetuoso ciertamente pero real, es que el papel de Eruviel se reducirá todavía mas. Figura decorativa, una especie de Fausto Vallejo, pero sin comisionado. Quien sabe si con los cambios haya salvado la cabeza o quedado peor.      

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Los cambios no fueron para salvar al gobierno, sino al PRI en las próximas elecciones. Eruviel tiene claro que si pierde el año entrante, se acaba su carrera política. Por eso coloca a un experto en la negociación política como José Manzur y a un eficaz operador electoral como Arturo Osornio. No son razones de Estado, solo intereses de partido.

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Es obvio que en Los Pinos optaron por dejar que Eruviel se las arregle solo, salvo en los temas de seguridad que afectan la imagen presidencial. Que se mate con su propia mano, parece la consigna. Le dieron la libertad de poner y quitar, lo primero que hizo fue sacar a los incomodos. Purgó de chuayffetistas y camachistas al primer equipo y los hizo totalmente Montielistas. Eruviel se ha jugado la última carta.

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Con Manzur es un hecho que el control del PRI volverá, como en los viejos tiempos, a la secretaría General de Gobierno, desde allí se dirigirá el llamado “cuarto de guerra”, la estrategia y la estructura. La misión de Pepe está más que clara, sacar la elección dándole al presidente la mayoría de diputados federales y garantizando la gobernabilidad interna dominando en los distritos locales y los ayuntamientos.

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La política social del gobierno al servicio de la causa electoral priísta, parece que ese es el mensaje con el arribo de Arturo Osornio a la secretaría de Desarrollo Social. Osornio ya fue jefe de campaña de Eruviel con excelentes resultados. Ex presidente del PRI, sabe todos los intríngulis del sistema. Un plus, que podría no ser solamente anecdótico, su hermano Rafael es nada menos que el delegado estatal del CISEN.

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Eruviel y los suyos se consolidan. Erasto Martínez, Indalecio Ríos y Carlos Aguilar, entre otros, deben estar felices. Tal vez todavía no les cae el veinte que al siguiente error se van todos, empezando por su jefe.