A David Sánchez lo metieron a la cárcel no por pillo, por soberbio. No fue que lo atraparan llenándose los bolsillos con dinero del pueblo, sino que cayó en desgracia política al perder el PRI en las elecciones pasadas la alcaldía con David Parra y el distrito 22 con Enrique Jacob III. Pesaron mas los desaciertos políticos que sus falta de escrúpulos para embolsarse el dinero del pueblo.
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Personajes como David abundan en la clase política del Estado de México, de hecho es el estereotipo del político local, el estándar. Si a él lo meten a la cárcel por corrupto tendrían que hacerlo con todos los demás y en verdad no cabrían en Almoloya. Aquí ser corrupto es la regla en política, la honestidad es la excepción.
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En diversos sectores del actual gobierno se advierte claramente la sintomatología de la corrupción. El enriquecimiento de no pocos personajes del poder, es ostensible, obsceno. Algo así solo se había visto en los tiempos de que llamados “Pitufos” que arrasaron con el gobierno de Beteta, al grado de provocar su caída. Se están pasando de listos, no tienen llenadera y a ese paso terminarán llevándose entre las patas al propio Eruviel. Solo es cuestión de tiempo.
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Vaya manera de despedir de MORENA a su primer presidente en el Estado de México, Pedro Zenteno Santaella. Literalmente lo pusieron de patitas en la calle luego de un proceso casi sumario sin que queden muy claras las razones. Santaella tuvo un gris desempeño como dirigente del partido que se presenta como opción distinta. Félix Santana Ángeles, su secretario General, se alista para el ascenso.
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Para que las cosas mejoren en México se requiere muchos que el cambio de unos cuantos funcionarios en la administración pública federal, un cambio de régimen, por ejemplo. Luis Videgaray brinca de gusto, afianzas sus posibilidades de convertirse en candidato a la presidencia llevando a sus aliados Meade a SEDESOL y Nuño a Educación.


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