Hace un lustro el Covid 19 nos cambió la vida

El confinamiento global transformó la vida cotidiana y dejó una marca profunda en la salud, la economía y la política. A un lustro del inicio de la cuarentena, el mundo sigue enfrentando los estragos del Covid-19, desde el impacto del "long-Covid" hasta la crisis en los sistemas de salud.
marzo 16, 2025

Hace exactamente cinco años entramos en cuarentena. Sí, ha transcurrido ya un lustro desde que los gobiernos del mundo ordenaron o sugirieron el confinamiento en casa. La razón -todos recordamos- fue la declaratoria por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de una pandemia causada por el novel virus SARS-CoV-2. La enfermedad que causa dicho virus recibió el nombre de Covid-19. El confinamiento se ordenó en gran parte del mundo, aunque en unos países fue muy estricto, de observancia obligatoria. En otros fue más bien una “sugerencia de distanciamiento social”. Lo anterior debido a la alta viralidad del pequeño agente patógeno del que se sabía realmente poco en aquel momento. Prácticamente a ningún habitante del planeta que estuviera vivo para aquel cuasi lejano 2020 le había tocado experimentar una medida sanitaria de tal envergadura. 

El gobierno de México esperó algunas semanas más que otros países. Decidió no ordenar una cuarentena obligatoria, pero finalmente las actividades se restringieron a partir del 23 de marzo. Así fue como se pausaron la gran mayoría de las actividades públicas y buena parte de los procesos productivos en las grandes ciudades. Fue, algo tan inédito como inesperado. Solo en las películas de ciencia ficción o distópicas se había transmitido una atmósfera como la que se respiraba en las calles. En aquel momento esa información nos llegaba a todos en tiempo real. Esto a través de las redes sociales, la televisión y los medios informativos en general.

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El contagio, la enfermedad y la muerte recorrieron todo el planeta. Día con día podíamos darnos cuenta de cómo en los cinco continentes el virus se esparcía. Se saturaban los hospitales y se incrementaba el número de víctimas mortales. Transcurridos cinco años, no hay certeza de cuántas personas murieron a causa del Covid-19. Los cálculos van de 7 millones (cifras oficiales de la OMS con base en pruebas de contagio y certificados de defunción) y 20 millones (considerando la mortalidad en exceso), pero hay países que no han hecho pública la información y por ello podría tratarse de un número mayor.

Covid 19
Foto: Gobierno de México

Por otro lado, hay estimaciones que apuntan a más de 300 millones de personas que enfrentan efectos o secuelas en lo que incluso se ha dado en llamar “long-covid”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre el 10% y el 20% de las personas que han tenido COVID-19 desarrollan síntomas persistentes que duran al menos dos meses, sin otra explicación médica. Con más de 775 millones de casos confirmados de COVID-19 a lo largo de todo el planeta hasta octubre de 2023 (siempre según datos de la OMS), esto sugiere que entre 77 y 155 millones de personas podrían haber experimentado secuelas en algún momento y seguirlas sufriendo a la fecha.

Covid 19 un problema multifactorial

A la distancia podemos advertir que las consecuencias planetarias de la pandemia de COVID-19 abarcan múltiples dimensiones: sociales, económicas, ambientales, políticas y de salud. La pandemia expuso y amplificó las brechas en los sistemas sanitarios: países ricos acapararon vacunas y tratamientos, mientras regiones como África y América Latina enfrentaron retrasos, dejando una marca en la confianza hacia organismos globales como la OMS, organismo que ya algunos países (incluido Estados Unidos), han decidido abandonar.

Muchos hospitales colapsaron por la gran demanda de servicios de salud en los momentos más apremiantes de la pandemia, trayendo como consecuencia que otras enfermedades (como cáncer o diabetes) se descuidaran, junto con las campañas de vacunación (por darle prioridad a vacunar contra Covid-19), aumentando la mortalidad indirecta y el riesgo de que la población infantil sea víctima de otras enfermedades. De hecho, ha habido brotes de enfermedades que parecían erradicadas.

Covid 19
Foto: BBC

El impacto económico del covid 19

La recesión global experimentada en ese 2020 aún tiene secuelas. Recordemos que el PIB mundial cayó un 3.1% según el Banco Mundial, lo que significó la peor contracción desde la Gran Depresión, o sea después de casi 100 años. No obstante, las grandes compañías tecnológicas y farmacéuticas prosperaron, al mismo tiempo que millones de pequeñas empresas cerraron y el desempleo se disparó.

Por ejemplo, en México, hasta 1.6 millones de empleos formales se perdieron en 2020 (según el IMSS). Por fortuna el gobierno mexicano no recurrió a deuda pública para enfrentar la pandemia, pero otras economías, sobre todo de países no desarrollados sí lo hicieron, quedando especialmente vulnerables a crisis financieras futuras.

Lo que sigue siendo un hecho hasta nuestros días es que el teletrabajo se normalizó, acelerando la digitalización, pero también evidenciando la brecha digital: millones sin acceso a internet o equipo quedaron rezagados. Cuando en las instituciones educativas se nos dijo (antes que, a nadie, desde el 17 de marzo) que había que suspender labores, no había ningún plan firme para mantener los procesos educativos. El cierre de escuelas impactó a más de 1,600 millones de estudiantes en todo el mundo (UNESCO, 2020), con pérdidas de aprendizaje que parecen irreparables y cuyas consecuencias apenas y comenzaremos a ver a partir de ahora.

Covid 19 y las emociones

Estando en casa, aumentaron la ansiedad, la depresión y el aislamiento. Hay estudios a este respecto que estimaron un incremento global de 25% en trastornos mentales. Igualmente, dada la “infodemia” (así calificó la OMS a la proliferación de información falsa sobre el virus y la enfermedad), creció el escepticismo hacia gobiernos y la ciencia, alimentado por desinformación en redes sociales. De todo esto hay estudios diversos, muchas páginas se han escrito, yo mismo he publicado dos libros (La sociedad de la Pandemia y Esos bichos tan humanos), pero se seguirá escribiendo sobre lo que sin duda es un parteaguas en la historia de la humanidad, el primero del siglo XXI. Aún creo que no hemos salido de todo este proceso, aunque hayan transcurrido ya cinco años.

La pandemia actuó como un amplificador de problemas preexistentes —desigualdad, fragilidad institucional, cambio climático— y como un catalizador de cambios irreversibles, como la digitalización. Sin embargo, la falta de una respuesta global unificada dejó heridas abiertas y el mundo parece más fragmentado que antes. En términos planetarios, el saldo es una mezcla de lecciones aprendidas y oportunidades perdidas.

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