Mala planeación urbana contribuye a la contaminación del aire 

Toluca, Estado de México 9 de agosto de 2019. El deterioro del medio ambiente y la mala calidad del aire son dos graves consecuencias que la mala planeación de las ciudades ha traído consigo, expresó Pablo Ramírez, coordinador de la campaña de “Revolución Urbana”, de Greenpeace, durante una entrevista con el equipo de AD.  Toluca no es la excepción, pues al igual que las otras ciudades que conforman la megalópolis central, constituye una de las metrópolis de mayor crecimiento poblacional, lo cual se traduce en la extensión de la mancha urbana que a su vez propicia el incremento de las distancias
agosto 9, 2019

Toluca, Estado de México 9 de agosto de 2019. El deterioro del medio ambiente y la mala calidad del aire son dos graves consecuencias que la mala planeación de las ciudades ha traído consigo, expresó Pablo Ramírez, coordinador de la campaña de “Revolución Urbana”, de Greenpeace, durante una entrevista con el equipo de AD. 

Toluca no es la excepción, pues al igual que las otras ciudades que conforman la megalópolis central, constituye una de las metrópolis de mayor crecimiento poblacional, lo cual se traduce en la extensión de la mancha urbana que a su vez propicia el incremento de las distancias de trayecto de la ciudadanía. En consecuencia, la necesidad de movilidad también aumenta, sobre todo mediante vehículos automotores. 

El transporte alimentado por combustibles fósiles representa uno de los principales contaminantes de aire. En mayo, cuando el índice de pm2.5 alcanzó niveles dañinos para la salud humana, el 80 por ciento de las sustancias tóxicas presentes en la atmósfera se derivaban de la quema de combustibles. 

Sin embargo, esa situación no era novedosa en la capital mexiquense ya que desde hace cuatro años, por lo menos, la calidad del aire no resultaba óptima. Por esa vía, en la Zona Metropolitana del Valle de Toluca, aproximadamente en el 50 por ciento de los días de los últimos tres años, se alcanzaron concentraciones superiores al límite normado de pm2.5.

A pesar de que los vehículos automotores son los que más contaminantes emiten a la atmósfera, se calcula que en el Estado de México el 30 por ciento de la inversión destinada a la movilidad se destina al transporte público y el resto al desarrollo de infraestructura que privilegia a muy pocos usuarios de vehículos particulares, si bien el 70 por ciento de quienes se mueven por la urbe lo hacen en transporte público, expresó también Pablo Ramírez. El efecto de este tipo de acciones se refleja en emisiones muy grandes de contaminantes, así como de gases de efecto invernadero. 

Para contrarrestar un poco el impacto de estas acciones, añadió Pablo Ramírez, se requiere que las autoridades inviertan más en el transporte público “para que este sea eficiente y seguro, pero también hay que desarrollar la infraestructura necesaria para regresar la ciudad a la gente”, dijo el representante de Greenpeace. 

En ese sentido, compartir la vía resulta fundamental para aminorar la emisión de contaminantes, es decir que con las adecuaciones necesarias a la infraestructura, las vialidades se conviertan en un espacio donde se privilegie el tránsito del transporte público, los ciclistas y los peatones, recalcó Pablo Ramírez. 

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