- Las encuestas y el ocio
- Los 228 millones y la grieta
- La justicia bajo sospecha
- El valor de ser útil
MauPRIlio, el colaboracionista
Para entender a Maurilio Hernández González no hay que mirar su presente, sino su formación: es un político moldeado en el priismo mexiquense, en esa escuela donde la oposición no consistía en confrontar, sino en ser útil. Ahí aprendió a negociar, a no estorbar y a permanecer. Su cercanía con Higinio Martínez no es casual, es funcional: Maurilio representa ese tipo de cuadro que sobrevive a todos los cambios porque nunca ha cambiado de lógica. Y sin embargo, la paradoja es inevitable: hoy, en el nuevo régimen, parece ejercer una oposición real, no por ruptura propia, sino porque el poder se reacomodó a su alrededor. De colaborador eficaz a opositor circunstancial, su trayectoria no explica una transformación… explica al sistema.
Las encuestas y el ocio
Las encuestas en el Estado de México se han convertido en un género literario, y la más reciente de Rubrum sobre Toluca no es la excepción: un ejercicio que pretende anticipar una elección que ni siquiera ha comenzado. Ahí aparece la narrativa deseada: Ricardo Moreno como carta segura de Morena, con posibilidad de reelección cómoda, casi administrativa. El problema es que los propios números dicen otra cosa: niveles relevantes de indecisión, fragmentación del voto y una base que dista de ser aplastante. Pero en el ecosistema de las encuestas eso es secundario: se construye ventaja donde hay duda y se proyecta inevitabilidad donde apenas hay tendencia. No es medición, es narrativa. Y en política, la narrativa suele adelantarse a la realidad… aunque no siempre la alcance.
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Los 228 millones y la grieta
Un contrato del ISSEMyM por 228 millones de pesos no se entiende desde la legalidad, sino desde la necesidad. El procedimiento puede ser correcto, la forma impecable y el fallo defendible; el punto es otro: por qué el sistema tiene que salir a comprar lo que debería poder garantizar. Ahí está la grieta. Cada licitación de este tamaño confirma una dependencia que ya no es excepcional, sino estructural: la salud pública que se sostiene subrogando servicios, tercerizando capacidades y trasladando al mercado lo que antes era función del Estado. No es una anomalía del proceso, es su lógica. Porque cuando la institución no alcanza, el contrato no corrige el problema… lo administra. Y en esa administración, 228 millones no solo pagan un servicio: financian la continuidad de un modelo que funciona comprando lo que no puede producir.
La justicia bajo sospecha
La causa 2752/2025 volvió a poner en duda la imparcialidad judicial. La resolución dictada por el juez David Valencia Gayoso ha sido cuestionada por la consistencia de sus criterios frente a las pruebas del expediente. A ello se suma un elemento que no puede ignorarse: la proximidad profesional con el exmagistrado Alejandro Edgar Rosales Estrada, hoy en la práctica privada. No es una imputación, es un riesgo de conflicto de interés que exige aclaración. En un Poder Judicial que presume democratización, las decisiones controvertidas no pueden quedar en la duda. El caso coloca en el centro al órgano disciplinario encabezado por Maricela Reyes Hernández: investigar con rigor o dejar que la sospecha se vuelva costumbre. Porque cuando una sentencia genera más preguntas que respuestas, la carga de la prueba ya no es del ciudadano… es de la institución.
El valor de ser útil
En el Estado de México, el poder no siempre premia al más brillante ni al más visible, sino al más funcional. El que no rompe, el que no incomoda, el que entiende cuándo hablar y cuándo callar. Maurilio no es excepción, es ejemplo. Las encuestas tampoco son anomalía, son herramienta. Los contratos no son desvío, son síntoma. Y las resoluciones judiciales, cuando fallan en convencer, revelan más de lo que ocultan. Todo parece distinto, pero todo responde a la misma lógica: un sistema que no se transforma, se adapta. Y en esa adaptación, los nombres cambian… pero las reglas permanecen.

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