La propuesta del panista mexiquense Javier Albarrán de sustituir el voto individual por un «voto por familia» no surgió de manera aislada. La idea tiene antecedentes recientes en Estados Unidos, donde organizaciones y líderes ultraconservadores han impulsado el llamado «household voting» o voto por hogar, un modelo que plantea que una sola persona represente políticamente a todos los integrantes de una familia.
El tema generó polémica en México luego de que Albarrán publicara en redes sociales que sería mejor que cada familia emitiera un solo voto, argumentando que así las decisiones electorales se tomarían pensando en el bienestar colectivo y no únicamente en intereses personales.
En su publicación escribió que debería existir «un responsable de emitir ese voto», quien pensaría en «su esposa», «sus hijos» y en el futuro de toda la familia. Aunque posteriormente aseguró que su propuesta fue malinterpretada y negó haber planteado retirar el voto a las mujeres, el lenguaje utilizado desató críticas al considerar que el sufragio recaería en el padre de familia.
La idea nació en Estados Unidos
Semanas antes de la publicación de Albarrán, durante una cumbre organizada por Turning Point USA, una de las organizaciones conservadoras más influyentes de Estados Unidos, la empresaria Erika Kirk promovió el concepto de household voting, bajo el argumento de que el hombre debe ser el «jefe espiritual del hogar» y representar políticamente a toda la familia.
La propuesta forma parte de un movimiento que busca recuperar lo que denomina «valores tradicionales» y que ha cobrado fuerza entre algunos sectores de la derecha estadounidense.
Aunque actualmente ese sistema no existe en ninguna democracia occidental, especialistas advierten que el discurso pretende sustituir el derecho político individual por la voluntad de una sola persona dentro del hogar.

En México sería incompatible con la Constitución
La Constitución mexicana reconoce el voto como un derecho individual; el artículo 34 establece que son ciudadanos mexicanos tanto hombres como mujeres mayores de 18 años, mientras que el artículo 35 garantiza el derecho de cada ciudadano a votar y ser votado.
Implementar un esquema de este tipo requeriría modificar principios fundamentales de la Constitución, como la igualdad política, el voto libre, directo, secreto y universal.
Las mujeres tardaron décadas en conquistar el voto
Aunque desde 1947 podían participar en elecciones municipales, fue el 17 de octubre de 1953 cuando se publicó la reforma constitucional que reconoció plenamente la ciudadanía de las mujeres mexicanas.
Dos años después, el 3 de julio de 1955, las mexicanas votaron por primera vez en una elección federal para elegir diputaciones.
Ese momento marcó uno de los avances democráticos más importantes del país, al reconocer que hombres y mujeres poseen exactamente los mismos derechos políticos.
Por ello, especialistas consideran que cualquier propuesta que concentre el voto en una sola persona del hogar representaría un retroceso de más de siete décadas en materia de igualdad política.

El propio PAN rechazó la propuesta
Integrantes del propio Partido Acción Nacional se deslindaron públicamente de la postura de Albarrán. La secretaria nacional de Formación y Capacitación del PAN, Margarita Martínez Fisher, afirmó que «el derecho al voto es universal» y que el partido no respalda propuestas que limiten ese principio.


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