Los residuos orgánicos son los desechos que nos sobran de la comida, restos de jardinería y algunos tipos de papel, restos biodegradables, lo que quiere decir que se degradan más rápidamente y tienen la posibilidad de transformarse en otro tipo de materia orgánica.
Cuando estos residuos se mezclan con aquellos que no pueden degradarse o que lo hacen más lentamente, pierden la posibilidad de convertirse en una nueva materia orgánica —mediante un proceso específico—; además generan gases de efecto invernadero, especialmente metano, que contribuye al preocupante calentamiento global.
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Más de la mitad de los residuos que se generan en México son orgánicos y, en términos más generales, señala el artículo “Manejo de residuos sólidos en América Latina y el Caribe”. En esta región el manejo de desechos se hace a través de “recolección y disposición final”, lo que deja fuera el aprovechamiento, reciclaje y tratamiento de los residuos, así como la disposición final sanitaria y ambientalmente adecuada.
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