Este lunes el mundo de la literatura se encuentra de luto al perder a dos grandes escritores Günter Grass y Eduardo Galeano.
Günter Grass, escritor alemán Premio Nobel de Literatura y Premio Príncipe de Asturias 1999, falleció el lunes a los 87 años de edad en una clínica de la localidad de Lübeck, informo la editorial Steidl.
Considerado uno de los escritores más importantes del mundo y figura destacada de la vida literaria y civil de Alemania y Europa tras la Segunda Guerra Mundial, Grass fue galardonado en 1999 con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Nacido en 1927 en Danzig (Gdansk en polaco, ciudad situada en la actual Polonia), en 1944 fue reclutado por la Fuerza Aérea alemana y, tras la Segunda Guerra Mundial, estudió en la Academia de Arte de Düsseldorf.
Junto a “El tambor de hojalata”, destacan en su producción literaria obras como “Pelando la cebolla” (2006), su polémico libro de memorias; “A paso de cangrejo” (2002), “Mi siglo” (1999), “Es cuento largo” (1995), “Encuentro en Telga”, “El rodaballo” (1977), “Años de perro” (1963) o “El gato y el ratón” (1961).
Fuera de lo estrictamente literario, a Grass se le considera una autoridad moral y política en Alemania, por su compromiso constante tanto con el pasado reciente de su país, como por su capacidad de entrar en cualquier controversia, social o de otra índole, sea histórica o de actualidad.
En la ciudad de Montevideo, en Uruguay Eduardo Galeano, quien ganó fama mundial con su libro “La venas abiertas de América Latina”, falleció el lunes a los 74 años.
Galeano murió como consecuencia de un cáncer de pulmón, enfermedad que lo aquejaba desde hacía meses. Por ese motivo se encontraba internado en un sanatorio de la capital uruguaya.
Le gustaba definirse como un escritor que quería contribuir al rescate de «la memoria secuestrada» de América Latina, «tierra despreciada y entrañable». Su obra sacó a la luz la realidad social del continente.
En su libro más popular, “Las venas abiertas de América Latina” de 1971, Galeano afirmó que la pampa chilena del salitre, la selva amazónica del caucho, el nordeste azucarero de Brasil y ciertos pueblos petroleros del lago de Maracaibo «tienen dolorosas razones para creer en la mortalidad de las fortunas que la naturaleza otorga y el imperialismo usurpa».
Eduardo Germán Hughes Galeano nació en Montevideo el 3 de setiembre de 1940 y tuvo una notoria militancia en la izquierda ideológica, aunque nunca se identificó públicamente con ningún partido político.
«La única manera para que la historia no se repita es manteniéndola viva», escribió el periodista, que estuvo exiliado en Argentina y España.
Desde que regresó a Uruguay en 1985, si no estaba viajando se lo podía ver deambulando por las calles montevideanas o sentado en torno a una de las mesas del «Café Brasilero», en la Ciudad Vieja, ordenando sus ideas o participando en una conversación con amigos o extraños.
Comenzó su carrera a los 14 años, cuando entró en el mundo del periodismo publicando dibujos que firmaba «Gius», por la dificultosa pronunciación castellana de su primer apellido.
Las venas abiertas de América Latina se tradujo a 18 idiomas y le mereció encendidos elogios desde diversos sectores.
De la novela corta Los días siguientes (1963) a los relatos contenidos en Vagamundo (1973) pasaron 10 años, pero mantuvo una misma percepción de las cosas que continuó en La canción de nosotros, premio Casa de las Américas 1975.
Posteriormente, siempre dentro del análisis del contexto político y social de su tiempo, publicó Días y noches de amor y de guerra (1978), que se enmarca en la difícil época de las dictaduras en Argentina y Uruguay.
La trilogía «Memoria del fuego» fue reconocida con el American Book Award de la Universidad de Washington en 1998 y un año después fue el primer escritor galardonado por la Fundación Lannan de Estados Unidos con el premio a la libertad cultural.
(20minutos.es)



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