El impeachment contra Dilma Rousseff cambia la configuración política de América Latina. ¿será un caso de politización de la justicia brasileña? ¿una venganza en contra de Dilma, de Lula da Silva y de su partido? ¿un golpe de Estado? o bien ¿una posibilidad real de castigar la corrupción?
Dilma Rousseff fue acusada de corrupción en octubre de 2015, señalada de maquillar cifras en materia fiscal y económica. Tres abogados entregaron al Congreso brasileño una solicitud de impeachment para Rousseff por haber alterado las cuentas públicas, señalando que maquilló un déficit presupuestario, al usar fondos de bancos públicos para cubrir programas de responsabilidad gubernamental, violando de esta manera, la Ley de Responsabilidad Fiscal.
La primera presidenta de Brasil, Dilma Rousseff fue elegida por 54 millones de votos y culminaría sus funciones el 31 de diciembre del 2018, sin embargo, la semana pasada 55 senadores votaron a favor del impeachment -22 en contra- y fue suspendida de su cargo por un periodo de 180 días mientras se realiza el juicio político en el Senado.
Dilma es hoy una presidenta espectral, es decir, una presidenta que fue separada de sus funciones para realizar las investigaciones necesarias, sin embargo, ganará la mitad de su salario y seguirá viviendo en la residencia oficial, sin poder ejercer las funciones constitucionales que le fueron otorgadas como una dignataria.
Durante el tiempo en el que se desarrollará el proceso del juicio político, el mandato interino ha sido asumido por Michel Temer, quien fungía hasta la semana pasada como vicepresidente de Brasil.
Dilma ha declarado públicamente que el proceso de juicio político que enfrenta es ilegítimo e ilegal porque está basado en una mentira, muchos de sus seguidores han publicado en redes sociales la frase “Impeachment sin crimen, es golpe”, refiriéndose a un golpe de Estado.
Vale la pena seguir el caso a través de los medios de comunicación, porque sí Rousseff es hallada culpable por dos tercios de la Cámara Alta, dejará de ser presidenta y Temer terminará el mandato hasta el 2018. Sin embargo, también existe la posibilidad –aunque sea mínima- de que sea exonerada.
Retomo las siguientes líneas del gran discurso de Dilma respecto al inicio de juicio político en su contra: “cuando una presidenta electa es cazada con la acusación de un crimen que no cometió, el nombre que se le da en el mundo democrático no es juicio político, es un Golpe de Estado… Luché toda mi vida por la democracia. Aprendí a confiar en la capacidad de lucha de nuestro pueblo. Ya viví muchas derrotas y viví grandes victorias. Les confieso que jamás imaginé que sería necesario luchar nuevamente contra un golpe en mi país… Sé y muchos lo saben, que la historia se hace de luchas y siempre vale la pena luchar por la democracia. La democracia es el lado correcto de la historia… Jamás voy a desistir de luchar”.
El drama político que se vive en Brasil tuvo fecha de inicio en octubre de 2015 y tiene fecha máxima de resolución, noviembre de 2016. ¿Qué pasará?
¿Será acaso el primer golpe de Estado del siglo XXI en América Latina? ¿la separación de Dilma de la Presidencia de Brasil marca el principio del fin de los gobiernos de izquierda en Latinoamérica?… al tiempo.
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En 15 días, comienza la cuenta regresiva para la elección a Gobernador/a en el Estado de México. Aún hay muchos ilusos que sueñan con la posibilidad una alianza entre PAN y PRD. Por lo pronto, las y los posibles aspirantes de todas las fuerzas políticas de la entidad, deben comenzar a cerrar filas en torno a su posible candidatura.
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La Universidad Autónoma del Estado de México está de manteles largos porque los Potros se coronaron como campeones de la 2a. División y jugarán en la Liga de Ascenso MX.
Felicidades al Rector Dr. Jorge Olvera García, a los jugadores y al cuerpo técnico por este gran logro.
Espero sus comentarios.
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