Descuentan patrones $30 pesos por minuto de retraso a choferes de camión

Las multas por retraso y las extenuantes jornadas obligan a los choferes de camión en Toluca a trabajar contra reloj, exponiéndose a manejar a exceso de velocidad y poniendo en riesgo a pasajeros y peatones
agosto 13, 2025

En el Valle de Toluca, el reloj es el jefe invisible de los choferes de transporte público. En algunas rutas, como el Intermetropolitano y, si un conductor se pasa por un minuto del tiempo fijado entre la salida y la llegada, la multa es de 30 pesos. En otras, como la línea que conecta Ciudad Universitaria, pasa por Morelos para terminar en San Mateo Atenco, la sanción se aplica también por llegar antes o después de lo marcado: un minuto fuera de tiempo equivalen a 30 pesos menos en la bolsa.

“Salimos cada seis minutos. Si mi compañero de adelante se anota a las 4:08 y son las 4:09 o 4:10 y no se jala, ya es tiempo mío”, explica para AD Noticias un chofer de la ruta de San Mateo Atenco, que empieza su jornada a las 4:40 de la mañana. La meta es llegar en una hora con 22 minutos a destino y hacer lo mismo de regreso. Cualquier exceso se negocia entre compañeros, salvo en tramos vigilados donde la penalización es automática.

Una sola unidad de transporte colectivo puede obtener ganancias netas diarias de entre $2,050 y $7,398. / Foto: Archivo AD

En la línea de San Mateo Atenco, el cálculo es similar: el tiempo máximo de recorrido es una hora quince, o una hora y media con tráfico. La persona encargada de organizar a los operadores admite que el margen actual es “libre”, pero los relojes de control pueden registrar la salida y llegada exacta. “Pagan 30 pesos por minuto”, dice.

Un solo turno y un descanso quincenal

En ambas rutas el esquema es el mismo: un único turno de hasta 12 o 14 horas, con media hora para comer y un descanso cada 15 días. En San Mateo Atenco, los conductores pueden aprovechar los tiempos de carga de diésel para detenerse un momento; si no hay recarga, se sigue sin pausa. En la ruta de San Mateo Atenco, las salidas arrancan a las cinco de la mañana para el primer grupo y hasta las siete para el segundo, que cierra la jornada a las nueve de la noche.

Los días festivos no se pagan extra, ya que trabajan bajo el modelo de “comisiones” y las vacaciones dependen de que el operador consiga un suplente, conocidos como “costureros”, que trabajan con la misma dinámica y sin sueldo fijo.

Cuotas diarias y ganancias variables

El sistema de pago es a comisión: cada chofer entrega una “cuenta” fija y se queda con lo que sobre después de pagar el diésel. La ruta del Intermetropolitano, los ingresos se calculan sobre el 16% de la recaudación diaria; en San Mateo Atenco, la cuota es de 1,300 pesos para unidades grandes y 1,600 para micros.

En temporada baja, como en vacaciones escolares, el ingreso neto puede caer a 1,000 o 1,100 pesos, insuficientes para costear reparaciones que alcanzan los 80,000 o 100,000 pesos por un motor, 3,000 por un cambio de aceite o entre 4,800 y 10,000 por una llanta nueva, declara el encargado de verificar que los choferes cumplan con lo establecido.

El combustible lo paga el conductor, aunque en algunas líneas se llena el tanque al iniciar el turno. Las refacciones corren por cuenta del dueño de la unidad, que no siempre es el mismo que la maneja.

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Tarifas congeladas y presión de gastos

El pasaje cuesta 12 pesos desde hace siete años. “Con apoyo del gobierno para el diésel, podríamos quedarnos en 13 o 14 pesos. Sin apoyo, tendría que ser de 16 para salir tablas”, sostiene la organizadora de la ruta San Mateo Tenco–Zapata.

La pandemia obligó a algunos propietarios a vender unidades y conservar solo las concesiones. El encarecimiento de insumos y el bajo flujo de pasajeros fuera de temporada han puesto en aprietos a varias líneas.

El negocio millonario detrás del volante

A pesar de las presiones laborales sobre los choferes, mover pasajeros en Toluca es más negocio que servicio. Un análisis de AD Noticias, basado en tarifas vigentes, aforos y costos operativos, revela que una sola unidad de transporte colectivo puede obtener ganancias netas diarias de entre $2,050 (demanda baja) y $7,398 (demanda alta). En promedio, con 20 pasajeros por viaje y jornadas de 14 horas, el margen ronda los $4,700 al día.

El cálculo considera la tarifa promedio estatal de $17 —resultado de la base de $12 y ajustes por kilómetro—, un recorrido estimado de 196 kilómetros diarios y 20.6 viajes por jornada. Los costos incluyen diésel, chofer, mantenimiento y gastos fijos, dejando utilidades que, multiplicadas por 26 días laborales, pueden superar los $122,000 al mes por unidad.

Esta cifra no contempla el financiamiento o arrendamiento de los autobuses, pero muestra que la operación es rentable. Esto contrasta con el argumento de concesionarios que presionan por un aumento a la tarifa bajo la premisa de que “ya no es negocio”. Un alza afectaría directamente a los sectores más vulnerables, quienes dependen del transporte público para ir a trabajar o estudiar.

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El otro riesgo: la seguridad vial

La presión por entregar la cuenta diaria y cubrir gastos se desarrolla en un contexto de siniestralidad. En Toluca, en los últimos 12 meses se han registrado al menos 11 accidentes con unidades de transporte público, con saldo de dos muertos y más de 50 heridos. Entre ellos:

  • 13 agosto 2025, San Juan Tilapa: Autobús CTTSA se incrusta en una casa; sin heridos.
  • 18 julio 2025, Paseo Tollocan: Choque entre CTTSA #762 y Servitur #1191; 25 lesionados.
  • 5 febrero 2025, Tollocan y Heriberto Enríquez: Autobús CTTSA #811 embiste moto; muere una mujer.
  • 28 octubre 2024, Las Torres: Camión arrolla a motociclista; un fallecido.

Mientras tanto, la vida diaria en las rutas se resume en una fórmula simple: un minuto equivale a 20 o 30 pesos, y cada peso cuenta para sobrevivir en una jornada que empieza antes del amanecer y termina mucho después del anochecer. Para los concesionarios, la cuenta se mide en miles de pesos diarios; para los usuarios y choferes, en tiempo, desgaste y, a veces, en vidas.


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