- Atizapán entra al fin del ciclo panista;
- La sucesión cómoda que huele a 4T;
- Carácter y formas en Valle de Bravo;
- Alcaldes rudimentarios, gobiernos pobres;
- Sueños legislativos sin resultados.
Pedro El Malo y el fin del ciclo panista en Atizapán
Las probabilidades de que el PAN pierda Atizapán de Zaragoza en 2027 son altísimas. Tras tres gobiernos de Pedro Rodríguez Villegas, la inseguridad manda en la desaprobación y los problemas estructurales siguen intactos. El alcalde no quedó conforme con el partido que lo respaldó y no empujará sucesión; sin arrastre, Anuar Azar hereda desgaste, no capital. El ciclo no se agota: se cae.
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El adversario cómodo

Del otro lado aparece Luis Montaño, cercano a la 4T y afiliado al Partido Verde Ecologista de México. La operación territorial la teje Leylany Richard, con llegada real a clases populares y medias, y buena lectura en Toluca. Para el alcalde saliente, Montaño es sucesión cómoda: continuidad sin PAN y relevo sin sobresaltos.
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Carácter sí, corrupción no
Podrá incomodar su estilo, pero en Valle de Bravo hay un dato duro: Michelle Núñez Ponce no es corrupta y sí ha hecho obra pública. El problema es de formas, no de probidad. Si corrige el trato y la operación cotidiana, avanzaría ella, su partido y quien siempre la ha respaldado. En política local, el carácter resta.
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Otumba, burros y burócratas

En Otumba, gobierna el priista reelecto Hilarión Coronel Lemus, empresario agrícola que encarna a una generación de alcaldes rudimentarios, convencidos de que administrar un municipio es extensión del rancho propio. El problema no es personal, es estructural: demasiados ayuntamientos en manos de gente limitada, sin visión ni herramientas.
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El sueño guajiro de Cerqueda
Adolfo Cerqueda Rebollo ya se ve diputado, aunque sus evaluaciones en Nezahualcóyotl son reprobatorias. Confunde extroversión con resultados y cercanía discursiva con Claudia Sheinbaum con pase automático a una curul. En Neza, pesan la inseguridad y los servicios que no levantan; el control territorial no está en sus manos. Sonrisas no sustituyen gestión.

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