Nancy Nápoles sigue al frente del gobierno municipal de Tenancingo.
La tarde de este sábado encabezó la Décima Tercera Sesión Extraordinaria de Cabildo, transmitida en vivo a través de las plataformas oficiales del Ayuntamiento. Desde la cabecera del órgano colegiado declaró la existencia de quórum legal, condujo los trabajos y sometió a consideración de los integrantes del Cabildo un acuerdo para solicitar una auditoría integral a la administración municipal.
La imagen tiene una carga política difícil de ignorar.
La alcaldesa aparece ejerciendo con normalidad las atribuciones de su cargo en uno de los momentos más complejos de su administración. No hubo anuncio de licencia, no hubo señales de una eventual separación del cargo y tampoco mensajes orientados a preparar una salida temporal de la Presidencia Municipal.
La escena contrasta con el entorno político que rodea actualmente a su gobierno.
Durante las últimas semanas, Nancy Nápoles se ha convertido en uno de los personajes más observados de la política mexiquense. Las investigaciones en curso, los posicionamientos de autoridades estatales, los cuestionamientos públicos sobre su administración y las voces que sugieren, piden o exigen que solicite licencia han colocado a la alcaldesa en el centro de una intensa discusión pública.
La presión no proviene de un solo frente.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México ha realizado pronunciamientos relacionados con las investigaciones que involucran a integrantes de su entorno político. Regidores han planteado públicamente la conveniencia de que se separe temporalmente del cargo mientras avanzan las indagatorias. El tema ha alcanzado a dirigentes partidistas, legisladores, autoridades estatales y organismos de fiscalización, que han sido cuestionados de manera recurrente sobre el caso.

La discusión también se trasladó a la opinión pública.
En redes sociales y espacios de debate local se multiplican las posturas encontradas. Un sector de la población considera que la alcaldesa debería solicitar licencia para enfrentar los señalamientos sin el peso institucional de la Presidencia Municipal. Otro sostiene que cualquier decisión de esa naturaleza debe sustentarse en resoluciones formales de las autoridades competentes y no en presiones políticas o mediáticas.
En medio de ese escenario, la sesión extraordinaria dejó una señal institucional clara.
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Nancy Nápoles sigue gobernando.
La totalidad de los integrantes del Cabildo asistió a la reunión y la totalidad respaldó la propuesta presentada por la alcaldesa para solicitar formalmente al Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) la realización de auditorías, revisiones, verificaciones y demás actos de fiscalización que considere procedentes respecto de los ejercicios fiscales 2025 y del primer semestre de 2026.
No hubo votos en contra.
No hubo abstenciones.
No hubo una fractura política visible dentro del Ayuntamiento.
La exposición de motivos ofrece además una lectura reveladora del momento que atraviesa la administración municipal.

El propio Ayuntamiento reconoce que la solicitud de auditoría surge en un contexto marcado por cuestionamientos públicos.
«Derivado de diversos señalamientos y manifestaciones públicas relacionadas con la administración municipal, resulta oportuno y conveniente fortalecer la confianza ciudadana mediante la intervención de la autoridad fiscalizadora legalmente competente», se expuso durante la sesión.
La frase tiene peso político.
No se trata únicamente de una revisión financiera. El gobierno municipal admite la existencia de una crisis de confianza y plantea que la intervención de una autoridad externa puede contribuir a recuperar certidumbre y credibilidad institucional.
Durante la discusión, integrantes del Cabildo insistieron en que la medida no debe interpretarse como una confrontación política, sino como un acto de responsabilidad institucional orientado a fortalecer la transparencia, la rendición de cuentas y la confianza ciudadana.
La auditoría solicitada abarcaría aspectos financieros, de desempeño, legalidad, inversión física, transparencia y rendición de cuentas, además de revisar el manejo de ingresos y recursos públicos municipales.

La aprobación unánime del acuerdo no despeja las interrogantes que rodean el futuro político de la alcaldesa.
Las investigaciones continúan.
Los cuestionamientos persisten.
Las presiones para que abandone temporalmente el cargo siguen presentes.
La discusión pública tampoco muestra señales de agotamiento.
Sin embargo, la fotografía política que dejó Tenancingo este sábado es distinta a la que imaginaban quienes apostaban por una salida inminente.
Nancy Nápoles sigue sentada en la cabecera del Ayuntamiento.
Sigue ejerciendo las atribuciones de la Presidencia Municipal.
Sigue conservando la mayoría política dentro del Cabildo.
Y acaba de obtener el respaldo unánime de los integrantes del Ayuntamiento para someter su administración al escrutinio del máximo órgano de fiscalización del Estado de México.
La auditoría aprobada por unanimidad no resuelve las interrogantes que rodean el futuro político de la alcaldesa. Lo que sí confirma es que, pese a las investigaciones, los cuestionamientos y las presiones para que abandone temporalmente el cargo, Nancy Nápoles conserva el control institucional del Ayuntamiento y continúa ejerciendo plenamente las funciones de gobierno.


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