Cómo planear tu secuestro y morir políticamente en el intento

Cualquier parecido con la realidad es responsabilidad exclusiva de la realidad
junio 21, 2026

Tucker Switch: Bienvenida, Nancy.

Nancy: Gracias.

Tucker: Qué valor.

Nancy: ¿Valor?

Tucker: Sí. Hay gente que entra a una auditoría. Hay gente que entra a un juicio. Tú entraste voluntariamente a la historia universal de las malas ideas.

Nancy: Exageras.

Tucker: Nancy, en México ocurren cosas extraordinarias todos los días. Políticos que prometen austeridad desde camionetas blindadas. Funcionarios que inauguran obras inconclusas. Diputados que descubren las leyes cuando ya las votaron. Y aun así lograste destacar.

Nancy: Había un plan.

La silla emite un zumbido.

Las luces del estudio parpadean.

Un técnico corre a esconderse.

Tucker: Tranquilos. La silla tiene alergia a esa frase.

Nancy: Pero era un buen plan.

La silla descarga una chispa.

Se percibe un ligero olor a cable quemado.

Tucker: Algunas ideas son tan malas que logran incendiar conceptos abstractos.

Nancy: Todo mundo comete errores.

Tucker: Correcto. La mayoría se equivoca una vez. Tú parecías haber contratado una membresía premium.

Nancy: Soy víctima de una persecución.

Tucker: Como el Coyote.

Nancy: Ya empezamos.

Tucker: Nancy, el Coyote perseguía un ave supersónica. Tú perseguiste una idea. Y perdiste.

Nancy: No tiene gracia.

Tucker: Al contrario. La tragedia ocurre cuando alguien cae en un pozo. La comedia ocurre cuando alguien cava el pozo, lo ilumina, coloca una placa inaugural y luego cae durante la fotografía oficial.

La silla aprueba con una pequeña descarga.

Nancy: Mi esposo me apoyó.

Tucker: Qué bonito. En los votos matrimoniales debería decir: «Prometo acompañarte en la salud, en la enfermedad y en las decisiones que luego obligarán a un fiscal a comprar otro archivero».

Nancy: También estuvo mi cuñado.

La silla vuelve a descargar.

Un mechón de cabello apunta súbitamente hacia el norte.

Tucker: Lo siento. La silla acaba de escuchar la expresión «empresa familiar».

Nancy: Éramos un equipo.

Tucker: Exacto. Los Tres Chiflados también eran un equipo. La diferencia es que ellos cobraban por hacer reír.

Nancy: Mi padrino político me sigue defendiendo.

Tucker: Eso sí es lealtad. Hay padrinos que te consiguen trabajo. Hay padrinos que te abren puertas. Y luego están los que siguen defendiéndote cuando hasta las excusas ya presentaron su renuncia.

Nancy: El pueblo me comprenderá.

La silla se ríe.

Literalmente.

Por primera vez en la historia del programa, la silla se ríe.

Tucker: Nancy, los pueblos mexicanos son nobles. Perdonan errores. Perdonan excesos. Perdonan promesas incumplidas. Lo que jamás perdonan es una buena anécdota.

Nancy: Volveré.

Tucker: Claro que volverás. La pregunta es cómo.

Porque una cosa es regresar como exalcaldesa.

Y otra muy distinta regresar convertida en leyenda oral.

¿Cómo volverás a sembrar flores?

¿Cómo volverás a caminar por la plaza?

¿Cómo volverás a comer obispo sin que alguien pregunte si también forma parte del operativo?

Nancy: Morena sobrevivirá.

Tucker: Desde luego. Los movimientos sobreviven. Los partidos sobreviven. Las instituciones sobreviven.

Lo complicado es explicar por qué a veces los filtros de selección parecen haber sido diseñados por los Caquitos.

Nancy: Eso es ofensivo.

Tucker: Tienes razón.

Ofrezco una disculpa pública.

A los Caquitos.

La silla descarga con entusiasmo.

Nancy: Entonces, ¿qué represento?

Tucker: Una enseñanza.

La prueba de que el poder no vuelve inteligente a nadie.

Sólo amplifica.

Si eres brillante, te vuelve más brillante.

Si eres prudente, te vuelve más prudente.

Y si eres una mala idea con presupuesto…

terminas sentada aquí.

La silla comienza a sobrecalentarse.

Los focos parpadean.

Las alarmas se activan.

Los técnicos abandonan discretamente el estudio.

Tucker: Última pregunta.

Si pudieras regresar al primer día de esta historia…

¿qué cambiarías?

Nancy guarda silencio.

La silla guarda silencio.

El estudio guarda silencio.

Finalmente responde.

Nancy: Todo.

Tucker: Exactamente.

Ésa suele ser la respuesta cuando el Correcaminos ya cruzó la meta, el yunque ya cayó, el túnel pintado resultó ser una pared y todavía sigues explicando que todo formaba parte del plan.

Nancy quiso resolver un problema y terminó fabricando tres.

Quiso recuperar algo y perdió todo lo demás.

Quiso engañar a la realidad y la realidad le respondió con una carcajada.

Terminó como el perro del hortelano.

Sin secuestro.

Sin rescate.

Sin dinero.

Sin prestigio.

Seguramente sin cargo.

Y quién sabe si también sin libertad.

Lo verdaderamente admirable es la eficiencia.

Porque normalmente para perder tantas cosas se necesita toda una carrera política.

Nancy lo resolvió en una sola temporada.

La silla guarda silencio.

Finalmente Tucker mira a la cámara.

«El Coyote al menos tenía la excusa de perseguir un ave supersónica. Aquí ni siquiera había Correcaminos. Sólo un precipicio, un yunque y tres personas convencidas de que eran más inteligentes que la gravedad.»

Fundido a negro.

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