Ni las sanciones frenan la discriminación en el Estado de México

Toluca. 1 de marzo de 2019. El primero de marzo se celebra el Día de la Cero Discriminación. Durante esta fecha se busca combatir la discriminación mediante leyes y políticas públicas que aseguren los derechos humanos de las personas, sin importar su origen étnico, lengua, sexo, edad, condición social, económica o de salud, religión, preferencias […]

Toluca. 1 de marzo de 2019. El primero de marzo se celebra el Día de la Cero Discriminación. Durante esta fecha se busca combatir la discriminación mediante leyes y políticas públicas que aseguren los derechos humanos de las personas, sin importar su origen étnico, lengua, sexo, edad, condición social, económica o de salud, religión, preferencias sexuales, estado o civil, etc. 

No obstante, a pesar de las políticas públicas que pretenden terminar con las conductas discriminatorias, la última encuesta del Conapred (2017) reveló en el Estado de México, el 24% de la población declaró haber sido discriminada. Los ámbitos donde más distinciones se hacen son los sitios de trabajo, la escuela, los servicios médicos, las oficinas de gobierno, el transporte público e, incluso, la familia. 

Las personas con algún tipo de discapacidad señalaron haber sido discriminadas por lo menos en uno de los escenarios mencionados; mientras que quienes se identificaron como población indígena percibieron haber sido discriminados en los servicios médicos, la calle o el transporte público. Al respecto, los derechos que suelen negarse a trabajadoras domésticas, discapacitados, indígenas, mujeres, ancianos, personas de la diversidad religiosa y jóvenes son la atención médica, los apoyos de programas sociales y la atención en oficinas de gobierno. 

Y, si bien en el Estado de México los penas para quienes muestren conductas de discriminación incluyen sanciones económicas (50 a 200 días de salario mínimo), trabajo comunitario (25 a 100 días), y de uno a tres años de prisión, la verdad es que no importa mucho la magnitud de la sanción pues, aunque hay leyes buscan prevenir y eliminar la discriminación, las prácticas inclusivas todavía no se integran en la vida cotidiana de los mexiquenses. 

Tal vez un primer paso para erradicar esta práctica que segrega y daña el tejido social sea, como dijo Mario Montes de Oca Bernal, jefe del Departamento Contra la Discriminación de la Codhem, “reconocer que somos discriminadores y empezar a deconstruir la forma en que aprendimos a marginar y practicar más […] el respeto, la tolerancia y la solidaridad”.