Lerma, México; 3 de agosto de 2018. Ayer por la noche en la empresa Klinash, dedicada a procesar residuos peligros, se registró un incendio que movilizó a los servicios de emergencia, quienes llegaron al lugar para sofocar las llamas que alcanzaron hasta diez metros de altura. Obreros de la fábrica han confirmado que ahí se depositaban los residuos peligrosos de los hospitales de la región, que arrojaron durante el incendio partículas contaminantes. Por otro lado, la Coordinación de Regulación Sanitaria y Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de México (COPRISEM), de la Secretaría de Salud estatal informó que se descartaba que dicha empresa albergara Residuos Peligrosos Biológico Infecciosos (RPBI) o cualquier otro material o desecho hospitalario. Las dos verisones contrastan con información periodística recabada el día de los hechos.
La actividad en el Parque Industrial de Lerma, el más grande del Valle de Toluca, hoy continúa con la actividad normal, como si nada hubiera pasado. Los tráileres que trasladan productos maniobran en las calles con escombro, los puestos semifijos ofrecen tortas, tacos de guisado y enchiladas. El Parque Industrial también es bullicio: no hay sirenas como ayer, pero la actividad ahí es continua; trabajadores van y vienen por las calles, los automóviles no dejan de circular, mientras que decenas de obreros caminan para llegar a sus centros de trabajo.
Donde la actividad está paralizada es en la Avenida de la Industria Oriente, cerca de la calle Manuel Villada, espacio que es acordonado por los servicios de la policía estatal y los bomberos que continúan sofocando los restos del incendio. A ese lugar sólo se acercan algunos curiosos que echan una mirada desde lejos. En lo que queda de las naves, dos unidades del servicio de Bomberos continúan esparciendo agua, otros remueven los escombros y otros evalúan las condiciones del inmueble.
Adentro no queda nada, sólo fierros retorcidos, una estructura colapsada y una caja de tráiler calcinada. No hubo decesos y, según los reportes preliminares, tampoco hubo heridos. Todo el personal que ahí laboraba fue desalojado. Dentro de las naves el humo aún vicia el ambiente, el olor a residuos químicos es insoportable y provoca tanto náuseas como mareos, como le sucedió a este reportero. El piso, plagado de residuos, es resbaladizo y es prácticamente imposible caminar sobre él. A decir del personal que sigue laborando en lo que queda de las naves, las pérdidas son totales. Nada se salvó, por lo que dueños y trabajadores tendrán que empezar de cero.


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