Nos olvidaron

El movimiento por la diversidad sexual en México está a punto de cumplir 40 años. Han sido cuatro décadas de altibajos, derechos ganados,  batallas perdidas,  resistencias políticas y triunfos sociales. El clóset de puertas de acero cimentado en los prejuicios, poco a poco, se ha ido resquebrajando para darle paso a la libertad. No todo se ha resuelto para gays, lesbianas, bisexuales y trans, pero sí se ha avanzado. En 2017 ya se habla de matrimonio igualitario, de adopción homoparental  y de la necesidad de reconocer legalmente la identidad sexogenérica de la población trans y de tipificar los crímenes de
mayo 4, 2017

El movimiento por la diversidad sexual en México está a punto de cumplir 40 años. Han sido cuatro décadas de altibajos, derechos ganados,  batallas perdidas,  resistencias políticas y triunfos sociales. El clóset de puertas de acero cimentado en los prejuicios, poco a poco, se ha ido resquebrajando para darle paso a la libertad. No todo se ha resuelto para gays, lesbianas, bisexuales y trans, pero sí se ha avanzado.

En 2017 ya se habla de matrimonio igualitario, de adopción homoparental  y de la necesidad de reconocer legalmente la identidad sexogenérica de la población trans y de tipificar los crímenes de odio. Hoy, se cuestiona con mayor énfasis el machismo y  la diversidad busca más formas de expresarse. Temas que en la década de los 70 parecían una distante utopía.

Sin embargo, los avances no han sido homogéneos a lo largo del país. La atención, como en muchos otros temas, se ha focalizado en la Ciudad de México.  Las diferencias de la capital mexicana, respecto a cómo se vive y manifiesta la diversidad sexual en otras latitudes son diametrales. La realidad a la que se enfrentan diariamente los gays en el Estado de México, las lesbianas en Guanajato o las trans en Chiapas no es igual. Porque en esos y muchos otros lugares, la orientación sexual o la identidad de género sigue siendo motivo suficiente para la exclusión, la discriminación o los asesinatos.

Ello no significa que en la Ciudad de México la homofobia no exista y que todo sea miel sobre hojuelas, pues a pesar de las garantías ganadas, el odio persiste en sus calles. Muchas voces claman porque la libertad capitalina sólo existe en islotes y es cierto, pero en las demás entidades de la República, los islotes no existen o son tan diminutos que el mar siempre amenaza con ahogarnos.

Recientemente, activistas, columnistas y organizaciones civiles, principalmente de la Ciudad de México, desenvainaron las espadas para protestar contra el cartel de este año para la Marcha del Orgullo y por la forma en cómo se lleva ésta. Opiniones y exigencias muy respetables por el valor que tiene este hito en la liberación sexual, pero menores en comparación de las necesidades y los temas pendientes  en la vida de la población LGBTTTI, principalmente en los demás estados y en sectores más vulnerables, como las comunidades indígenas, las personas con discapacidad o las y los adultos mayores.

Durante cuatro décadas el movimiento de la diversidad sexual ha crecido en México, pero las periferias seguimos olvidadas, permanecemos relegadas.  Y para muestra, la más reciente declaración del candidato priísta al gobierno del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza, en contra del matrimonio igualitario, las adopciones por parte de parejas del mismo sexo y el aborto. Sus palabras, muestra de machismo y homofobia, ponen en peligro los próximos seis años, en caso de que gane,  los derechos humanos de quienes “no vivimos bajo su lógica de familia”.

Y por eso, se hace urgente voltear a ver lo que sucede en otros contextos; esto es una  invitación para que se unan a las peleas de decenas de hombres y mujeres en las periferias, para que nutran lo que sucede en los bordes y no en el centro. Dejar de estancarse en “pugnas estériles”, como bien lo dijo el querido Antonio Bertrán, y abonar  en la construcción de nuevas realidades. Pero si acaso el olvido persiste, no se preocupen, nosotras y nosotros seguiremos haciendo lo que hasta ahora: luchar por nuestras vidas.

Muchas gracias por leernos en este espacio. Ahora le agradecemos sus comentarios en nuestra cuenta de Twitter @FDCRadio, no sin antes recordarle que las declaraciones Del Mazo dejaron algo claro: no sabemos por quién votaremos, pero sí por quién no lo haremos. 

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos