Obrera, víctima de explosión en incineradora

Una mujer de 29 años de edad que se desempeñaba como obrera, es la víctima mortal de la explosión de un horno, y no de un tanque de almacenamiento de desechos químicos, que se suscitó la tarde del lunes en las instalaciones de la empresa “Sí, Equipos y Servicios SA de CV”, dedicada a la incineradora de desechos químicos y hospitalarios, ubicada en el municipio de Tlalnepantla. Autoridades locales confirmaron que Edith Ventura Castillo se desempeñaba como trabajadora del lugar, y que los otros cuatro empleados que también resultaron heridos, son reportados como estables por los médicos del Hospital General
agosto 12, 2015

Una mujer de 29 años de edad que se desempeñaba como obrera, es la víctima mortal de la explosión de un horno, y no de un tanque de almacenamiento de desechos químicos, que se suscitó la tarde del lunes en las instalaciones de la empresa “Sí, Equipos y Servicios SA de CV”, dedicada a la incineradora de desechos químicos y hospitalarios, ubicada en el municipio de Tlalnepantla.

Autoridades locales confirmaron que Edith Ventura Castillo se desempeñaba como trabajadora del lugar, y que los otros cuatro empleados que también resultaron heridos, son reportados como estables por los médicos del Hospital General del IMSS de Lomas Verdes, donde aún permanecen internados.

Finalmente Protección Civil de esta localidad confirmó que fue en el interior del horno donde se incineran desechos industriales y médicos, y no en un tanque de almacenamiento de desechos químicos, donde se registró el incidente.

 “Por el estado en que quedaron las instalaciones de la empresa se puede determinar que se trató de una detonación mayor… el horno de acero quedó abombado, y con eso te das una idea del nivel de la fuerza que desprendió la explosión”.

En este sentido, explicaron que el accidente “pudo ser provocada por la combinación de los productos químicos que se desprendieron de los desechos al contacto con el fuego”.

Para asegurar que no se reiniciará otro incendio, como sucedió la madrugada de hoy, los bomberos siguen trabajando rociando con agua los desechos y removiéndolos; sus rostros muestran las huellas de la batallas, todos cubiertos de ceniza, hollín y lodo.

El lugar aún huele a quemado y a humedad. Los transeúntes miran con curiosidad los autos bomba, patrullas y vulcanos que van y vienen, pero nada se detiene, todo sigue su marcha, como si nada hubiera sucedido aquí.

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