Al menos cinco civiles murieron el domingo por los disparos de artillería del régimen sirio que alcanzaron un hospital de Atareb, en el noroeste de Siria, pese al alto el fuego en vigor, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
«Las fuerzas del régimen lanzaron seis obuses contra la ciudad de Atareb», situada en la provincia de Alepo, cerca de la gobernación de Idlib, indicó a la AFP el director de esa ONG, Rami Abdel Rahman.
Los disparos impactaron en «el patio y la entrada del hospital», matando «a cinco civiles, entre ellos un niño y un empleado del hospital», explicó.
Once personas resultaron heridas, entre ellos miembros del personal sanitario.
El grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham, antiguo brazo sirio de Al Qaida, y otros grupos rebeldes controlan alrededor de la mitad de la región de Idlib y algunas zonas de las provincias vecinas de Alepo, Hama y Latakia, en el norte de Siria.
La región alberga unos tres millones de habitantes. La mitad son desplazados de otras regiones sirias reconquistadas por el régimen de Bashar al Asad.
En marzo de 2020 entró en vigor una frágil tregua, auspiciada por Rusia, aliada de Damasco, y Turquía, que apoya a los grupos rebeldes, tras una ofensiva de tres meses.
A pesar de las reiteradas violaciones del cese del fuego, como bombardeos rusos en la región, la tregua se mantuvo durante un año.
Iniciada en 2011 con la represión de las manifestaciones prodemocracia por el régimen de Damasco, la guerra en Siria mató a más de 388.000 personas y obligó a millones a abandonar sus hogares.


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