La caída del oficial mayor por supuesto que es un traspié para el fiscal general de Justicia del Estado de México. Rubén Durán era el hombre de confianza de José Luis Cervantes, pero era insostenible como administrador del presupuesto de 5 mil millones de pesos al año de la Fiscalía después de ser vinculado a proceso por la autoridad federal como presunto responsable de los delitos contra la administración de justicia y uso de documentos falsos. A Durán se le acusa de haber participado en un fraude fiscal por 172 millones de pesos en su paso como funcionario del SAT.
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Los cambios en el gobierno del estado continúan. En cuestión de días, quizá de horas, otro secretario será dado de baja y no por sus brillantes resultados. El relevo ya ha tomado control de las responsabilidades, solo es cuestión de concluir el protocolo de formalización del relevo. Hace bien la gobernadora liberándose del lastre.
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Muy interesante la metamorfosis política del exalcalde de Ecatepec y hoy diputado federal petista, Fernando Vilchis. Se fue de Morena vencido en las disputas por su némesis Higinio Miranda y, parece, no lo ha digerido. Fernando se mantiene desde el PT dentro de la 4T, pero ha tomado distancia de la gobernadora Delfina Gómez. Hay, de hecho, quien lo ubica, si no como adversario abierto, sí como un antagonista.
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El alcalde priista de Coacalco, David Sánchez Isidoro, tiene muy mala reputación, no de ahora, desde hace muchos años. En 2008, en su primer período como presidente municipal, su secretario técnico, Eduardo Manzur Ocaña, fue ejecutado al estilo de la mafia. Después se supo que lo asesinaron sicarios de “La Familia” en represalia de que su hermano, José Manzur Ocaña, entonces delegado estatal del PGR, protegía a una célula de “Los Zetas”. Desde entonces se habla de los posibles vínculos de Sánchez Isidoro con personajes del crimen organizado. No es una casualidad que él y su jefe de policía estén marcados en las investigaciones de la “Operación Enjambre”.
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El fugaz paso de Paulina Moreno por la Secretaría de Finanzas del Estado de México generó más perjuicios que beneficios. Hay evidencia de que se maquillaron cifras para aparentar que se hacían las cosas bien. Peor aún, se escondieron pasivos con proveedores que derivarán en serios problemas para el nuevo secretario, Oscar Flores, y a la administración pública.


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