Palestina está nuevamente bajo el fuego indiscriminado de Israel y suman cientos los muertos, muchos de ellos niños, en un conflicto cuyas causas descansan en la dominación imperial.
En exclusiva con Prensa Latina en El Salvador, el secretario general del Partido de los Trabajadores Comunistas Jordano, Mazzen Hanna, recalcó que cada dos o tres años Palestina sufre una agresión de Israel y cada vez son más agresivas y brutales. "La causa palestina es la causa central de los pueblos árabes porque la amenaza sionista va mucho más allá, pues en la región se persigue a todo el movimiento de liberación árabe y de izquierda", recalcó el también secretario general de la Alianza de Comunistas Jordana.
Se trata de una situación muy compleja, a lo que suman las facilidades de la región para que sea agredida, aseguró.
El imperialismo y el sionismo tienen aliados como los grandes dueños del petróleo y las fuerzas de terror religiosas que gobiernan el mundo árabe, al contrario de lo que ocurre en América Latina, donde crece la izquierda y los comunistas han podido llegar al poder apoyados por fuerzas populares gigantescas.
"Como Cuba, Venezuela, Nicaragua y más recientemente El Salvador", acotó Hanna, quien fue recibido en El Salvador por el secretario general del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Medardo González, y el presidente de la Asamblea Legislativa, Sigfrido Reyes.
El imperialismo trabaja arduamente para liquidar la causa palestina que tiene en el sionismo un aliado esencial y cuyos propósitos se extienden a otros confines del mundo, dijo.
"Nosotros estamos llevando a cabo contra esos planes una lucha a todos los niveles en el contexto de una situación que se hizo mucho más compleja a raíz de los acontecimientos en Egipto, Túnez, Libia y Siria", recalcó.
Acerca de lo ocurrido en Libia aseguró que ese país no significaba una amenaza en los últimos años para Estados Unidos ni para nadie, sobre todo a partir de que entregó sus armas químicas a occidente.
En realidad el apoyo de Muamar el Gadafi a la causa árabe fue lo que molestó a los imperialistas, enfatizó.
"Libia estaba muy frágil, con estructuras viejas enquistadas en el poder, y tenían mucho espacio las fuerzas tradicionales tribales, por lo que se aprovecharon de eso, movilizaron las fuerzas de la Organización del Atlántico Norte y presentaron la situación allí como si hubiera una revolución popular", recordó.
En cambio, la revolución en Túnez llevada a cabo por la clase obrera logró derribar al régimen, pero el imperialismo, para poder conservar sus intereses allí, utilizó al ejército y dio su golpe, acompañado por las fuerzas religiosas reaccionarias, las cuales son el fundamento del régimen anterior, explicó.
El político, quien es médico de profesión, añadió que lo mismo pasó en Egipto cuando durante las primeras dos semanas de protesta popular Occidente no emitió ningún criterio, y esperaba que Hosni Mubarak pudiera sortear la crisis y quedarse en el poder.
"Cuando se dieron cuenta de que eso era imposible movieron al ejército y permitieron al islam político instalarse y se dieron dos golpes de estado, primero contra Mubarak y luego contra el presidente Mohamed Morsi", subrayó.
Las revoluciones en Túnez y Egipto obligaron a los imperialistas a cambiar sus planes y aprovecharon los dos momentos para tratar de liquidar el movimiento de liberación árabe en toda la región, señaló Hanna.
En su opinión, en el mundo árabe las fuerzas de izquierda son perseguidas y reprimidas al tiempo que el fundamentalismo religioso ha tomado fuerza y espacio.
Tras la caída del campo socialista y la Unión Soviética, el imperialismo trató de introducirse en algunos países de Europa oriental, África y América Latina, aseveró el comunista y también escritor jordano, autor de cinco libros.
Sin embargo, en nuestra región tardó dos décadas en aprovechar esa caída del socialismo por la cuestión palestina, porque la agresión sionista unifica a los pueblos árabes contra el sionismo, valoró.
En cuanto a Siria, afirmó Hanna, ese país representa el último bastión de la resistencia árabe.
Allí no hay movimientos reaccionarios fuertes, por lo que tuvieron que llevar a 120 mil jóvenes de 48 países, de los terroristas islámicos y reaccionarios, en un intento por derribar al gobierno sirio y dominar la zona, refirió.
Pensaban que de llevar a efecto ese plan en Siria liquidarían la causa palestina porque debilitarían la resistencia árabe, cortarían las uñas a Irán y todo pasaría al dominio absoluto de Estados Unidos, e Israel se convertiría en la única fuerza en el área, dijo.
"Independientemente de que, como comunistas, estemos de acuerdo o no con algunos aspectos del gobierno sirio, lo cierto es que ese país está en la trinchera antiimperialista y antisionista", destacó.
Ese gobierno ha tenido muchos logros de carácter económico, financiero, en la agricultura, entre otros, que han beneficiado a la población, por lo que el plan imperial no caló y no se pudo dividir el pueblo ni al ejército, detalló.
Siria ha logrado resistir también porque fue apoyada por el pueblo árabe, la resistencia libanesa y el despertar de Rusia, resaltó.
En medio de esta situación, aseguró que lo más peligroso en este contexto es la ausencia de la conciencia y lamentablemente se recluta a jóvenes de corta edad que no defienden ni derechos reales ni causas justas, pues les hacen creer la falsa ilusión de que pueden hacer un reino en la tierra que es el camino para el reino del cielo.
"Ese es un instrumento utilizado por el imperialismo, lo financian y les venden las ilusiones", lamentó.
Para el político jordano, las fuerzas de izquierda en el mundo árabe, espacialmente los comunistas, están en una fase transitoria, pues después de la caída del campo socialista se debilitaron, a lo que se suma la fragilidad de la clase obrera y sus organizaciones gremiales.
Algunos partidos cambiaron su naturaleza, saltaron de izquierda a derecha, hubo divisiones como en el propio Partido Comunista Jordano, que nos obligó a salir y fundar el Partido de los Trabajadores Comunistas Jordano.
Algunos se mantienen y están en la línea de fuego en esta lucha y trabajamos con ellos, subrayó.
Hanna llegó a El Salvador esta semana, invitado por la embajada de Nicaragua aquí, y también para felicitar a la dirección de FMLN por su reciente triunfo electoral e intercambiar para ver cómo desarrollar las relaciones entre los dos partidos.
Además, para tratar de aprovechar la experiencia de otros pueblos y demostrar "a nuestras naciones que hay otros caminos en la lucha por la justicia".
* Corresponsal de Prensa Latina en El Salvador.



Síguenos