Se hunden nuestras ciudades

Entre las noticias que aparecen este domingo en la red, encontré una que me genera una nueva reflexión sobre nuestro irracional consumo de agua.  Nos dice el titular Hundimiento en el 75% del DF (El Universal).  Según la Comisión Nacional del Agua, de los 653 mantos freáticos que hay en México, al menos 104 están sobreexplotados y otros 69 se acercan a sus niveles máximos.  Una de las principales fuentes de abastecimiento de la zona metropolitana del Valle de México es el Sistema Cutzamala, que comenzó su operación en los inicios de la década de los ochenta del siglo XX
julio 20, 2014

Entre las noticias que aparecen este domingo en la red, encontré una que me genera una nueva reflexión sobre nuestro irracional consumo de agua.  Nos dice el titular Hundimiento en el 75% del DF (El Universal).  Según la Comisión Nacional del Agua, de los 653 mantos freáticos que hay en México, al menos 104 están sobreexplotados y otros 69 se acercan a sus niveles máximos.  Una de las principales fuentes de abastecimiento de la zona metropolitana del Valle de México es el Sistema Cutzamala, que comenzó su operación en los inicios de la década de los ochenta del siglo XX (¿recuerdan la enorme fuente en Paseo de la Reforma inaugurada en el sexenio 1976-1980?), desde entonces los mantos acuíferos del Valle de México eran insuficientes para abastecer el consumo de su población.  Actualmente esa zona metropolitana tiene alrededor de 20 millones de habitantes, casi todos asentados en municipios del Estado de México.

 

Mientras la CONAGUA nos informa que el Sistema Cutzamala, que aporta poco más del 50% del líquido, está prácticamente agotado, las autoridades de la Ciudad de México admiten que en el 75% de su territorio se registran hundimientos anuales que van de dos a 30 centímetros.  Y eso que, según la propia CONAGUA, solo el 30% del consumo es extraído del subsuelo de la ciudad.  Resulta que los hundimientos más graves se encuentras en la zona limítrofe con el Estado de México.

 

¿Qué observamos en nuestro entorno inmediato?  ¿Cuántos hundimientos y grietas vemos en Toluca?  ¿En cuánto tiempo hemos pasado de pozos de unos pocos metros a 300 en San Pedro Totoltepec?  Recuerdo, también a principios de los ochenta del siglo pasado, un severo hundimiento en la Ave. Venustiano Carranza en el perímetro de la Colonia Morelos.  Uno más, surgido hace un par de años aproximadamente, lo podemos ver en Pino Suárez en Santa Ana Tlapaltitlán.  En una década hemos tenido varias grietas en el norte del municipio.  Al menos desde hace 20 años Toluca también recibe agua del Cutzamala y el hecho es que los mantos freáticos que lo alimentan están a punto de agotarse.

 

¿Qué estamos haciendo al respecto?  La pregunta la dirijo específicamente a los usuarios del líquido, todos, no importa qué papel juguemos en la sociedad en la que vivimos.  Sí, las tuberías son viejas y presentan muchas fugas y nuestro organismo de agua potable no ha alcanzado la capacidad de reacción inmediata para atender las numerosas fugas superficiales.  Sin embargo, nuestros malos hábitos, que en la mayoría de los casos no hemos cambiado, siguen consumiendo grandes cantidades de agua.  Simplemente, en esta semana me topé con un joven lavando su camioneta con manguera y una pequeñita que antes de iniciar su clase de natación abrió la regadera y dejó correr el agua mientras buscaba algo en su mochila… Son las nuevas generaciones, las que deberían tener la mayor conciencia y hábitos diferentes, que deberían usar el líquido de forma racional. ¿Qué pasó?  ¿Por qué no los hemos convencido de cambiar de actitud?  Dos posibles explicaciones se me ocurren: los niños aprenden lo que viven y las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra.  La ciudad se hunde, los mantos freáticos se secan y nosotros continuamos con nuestros hábitos de consumo de agua de siempre.  Así nos tocó vivir.

 

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@10aRegiduriaTol

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