Jugando a las predicciones, ¿estamos preparados para el cambio climático?

Las predicciones sobre el futuro, basadas en indicios del presente, nos advierten sobre los posibles efectos del cambio climático y sus consecuencias económicas
diciembre 22, 2024

El futuro no es sino un amplio abanico de posibilidades. Lo que ocurrirá mañana o dentro de un año es el resultado de las cosas posibles que; sin embargo, no son necesariamente inevitables. Como quiera, predecir lo que puede ocurrir conlleva identificar los cursos de acción y el espectro de lo posible. 

Cada fin de año se vuelve un tiempo propicio para las predicciones. No se trata de un ejercicio exclusivo de iluminados, sino de una actividad que se puede realizar identificando lo posible. Sí, aquello que puede suceder, porque hay condiciones para eso. ¿Y cómo puede uno llegar a ello? Identificando los hechos en su calidad de indicios: cosas de las que se pueden inferir escenarios aún no reales pero posibles.

Recuentos

La conclusión de un periodo, como son los años, conduce a muchos a hacer recuento de lo ocurrido. En cada recuento está presente el espectro de lo posible: ¿qué ocurrió y, entonces, qué puede sobrevenir? Tomemos dos recuentos y bosquejemos lo posible. Primero el recuento que hace la afamada revista Nature sobre las 10 personas que habrían dejado huella en la ciencia durante 2024.

En los lugares cuatro y nueve de esa lista están dos personajes cuya contribución -dice Nature– tiene que ver con el cambio climático. Hablamos de Rémi Lam, investigador de Google DeepMind en San Francisco, quien ha introducido herramientas de inteligencia artificial en las previsiones meteorológicas, consiguiendo producir predicciones más rápidas y precisas que los modelos convencionales; y de Cordelia Bähr, quien representó con éxito a miles de mujeres en un caso histórico que se presentó ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Derivado de ese caso se obtuvo una sentencia según la cual Suiza incumplió con su obligación de dar protección eficaz contra los efectos adversos graves del cambio climático para la vida, la salud, el bienestar y la calidad de vida.

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Ahora vayamos a otro recuento: se trata de un informe publicado por el Senado de los Estados Unidos, específicamente su Comité de Presupuesto, sobre el mercado de seguros. De acuerdo a este documento, hay registros de que en los estados de Florida, Luisiana y California, la gente ya no está contratando pólizas de seguros para su vivienda en la proporción que lo hacía antes. Ello se debe -dice el documento- a que han subido los costos de los seguros y, además, muchas aseguradoras se han negado a pagar por daños que ocasionaron fenómenos climáticos como huracanes o incendios forestales.

El mercado de seguros -concluye el informe- está al borde de la crisis. Parece no estar preparado para enfrentar problemas relacionados con el cambio climático, amenazando también los mercados hipotecarios y los valores de las propiedades, puesto que en Estados Unidos solo se puede acceder a créditos hipotecarios si las propiedades están aseguradas. Inmuebles no cubiertos por una póliza de seguros disminuyen su valor, llevando al mercado inmobiliario a una severa caída.

A la luz de estos dos recuentos, es posible que, en el corto y mediano plazo se sucedan dos cosas: se agraven los efectos del cambio climático en el mundo, provocando ciclones más fuertes, sequías, climas extremos, inundaciones, etc.; y, asimismo, se venga una crisis del mercado de seguros que arrastre a otros mercados y sacuda la economía estadounidense como en el año 2008. Ello traería, por supuesto, efectos en cascada en la economía global, como ya no los han enseñado la experiencia.

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Las investigaciones y causas políticas en materia de cambio climático seguirán dominando la agenda en distintas latitudes. Pero sabemos que el próximo presidente de los Estados Unidos, el señor Trump, es más bien escéptico en esa materia, por lo cual podría dejar de hacer cosas que se necesitan para poner frente a esos problemas. Los fondos para investigaciones sobre el calentamiento global o la predicción del estado de tiempo podrían reducirse en el gobierno trumpista, estrechando el espacio para mejores resultados de investigación.

Empero, los efectos ya los hemos sufrido en los últimos años: huracanes cada vez más destructivos, olas de calor y de frío, sequía, etc. La economía inevitablemente sufre los estragos de todo ello, por lo cual no se debe descartar una o varias crisis en distintos mercados, que traigan como consecuencia contracción de las economías, repliegue de inversionistas, especulación, inflación y linduras por el estilo. Nada de esto es seguro que ocurra, pero sí es posible. 

Atender a estos indicios y tomar las precauciones que estén a la mano sería lo más prudente. Jugar a las predicciones siempre implica moverse en el espacio de lo posible, lo creíble y lo indecible. Feliz fin de año para todos.

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