Ciudad de México.- Andrés Manuel López Obrador lanzó este domingo las bases del programa con el que en 2018 concurrirá por tercera vez a los comicios.
La propuesta, señala que a partir del 2018 no habrá consigna para definir quién gana las elecciones. “Nunca más una imposición, nunca más un fraude. Nada ni nadie están por encima de la voluntad soberana del pueblo”.
De acuerdo con información de varios portales informativos, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), aseguró que la honestidad debe ser la tabla de salvación ante la crisis.
“Vamos a acabar la corrupción, erradicarla por completo. Cortar de tajo, limpiar el gobierno de corrupción. No habrá necesidad de aumentar impuestos ni de endeudar al país” y, dentro de ello, planteó una reforma al artículo 108 constitucional para que el presidente de la República pueda ser juzgado por corrupción, así como definir la revocación de mandato para el jefe del poder Ejecutivo.
Como parte de las medidas de austeridad, ofreció reducir a la mitad el sueldo de Presidente y de los altos funcionarios; reintegrar al Estado Mayor Presidencial a la Secretaría de la Defensa Nacional; y vender todos los aviones y helicópteros actualmente en uso del gobierno federal, e insistió en su promesa de revertir las reformas estructurales y poner el énfasis del sector energético en la construcción de refinerías, bajar el precio de los combustibles, así como acabar con los negocios ilícitos de la compra de gasolinas en el extranjero y del subsidio a los productores de energía distintos a la Comisión Federal de Electricidad.
“Ya falta poco, 19 meses y vamos a poner orden”, sostuvo López Obrador, quien definió que Morena ya está en primer lugar en las preferencias para la elección presidencial de 2018 y anticipó que en 2017 se escribirá el prólogo del gran viraje del país.
En el cierre del II Congreso Nacional Extraordinario de Morena, López Obrador presentó los 50 Lineamientos básicos del Proyecto alternativo de nación, y sostuvo que PRI y PAN “están muy nerviosos, tienen miedo, se están comiendo sus largas uñas porque las encuestas” favorecen a ese movimiento.
El programa, autocalificado de “austeridad republicana”, no se olvida de los principales grupos de voto. A 2 millones 300 mil jóvenes en busca de trabajo les promete empleo con sueldo, a los pensionistas les dobla la asignación y a los trabajadores públicos les aumenta el salario. Sin entrar en demasiados detalles macroeconómicos, gran parte de este gasto lo sostiene a partir de los ahorros que devengará su paquete anticorrupción (medio billón de pesos) y su apuesta por reactivar la economía agraria y la soberanía alimentaria, al tiempo de exponer un discurso conciliador con Estados Unidos y propugnar volver a los modos tradicionales de la política exterior mexicana.
Frente a la corrupción dijo que “la honestidad es nuestra tabla de salvación. Vamos a convertir esta virtud en forma de vida y de gobierno. Nuestra propuesta es acabar con la corrupción, no solo reducirla, sino erradicarla por completo”.
También comprometió una política especial para jóvenes, que les garantice no ser rechazados de las universidades públicas.
Dijo que de los 2.6 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, 300 mil rechazados de las universidades tendrían una beca de 2 mil 291 pesos mensuales, y los otros 2.3 millones sin empleo se les incluiría en un padrón de empleo, para incluirlos como aprendices en pequeñas empresas y el sector público, con un salario de 1.5 salarios mínimos.


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