La presencia de la policía en los centros de aplicación del examen para la permanencia, instrumentada por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), el sábado 14 y domingo 15 de noviembre, generó desconfianza y dejó una imagen totalmente dañada del profesorado; en diferentes partes del país se inconformaron al ser tratados como delincuentes y no como maestros que educan a los hijos de esos uniformados.
En Morelos, Ciudad Juárez, Durango, Tlaxcala entre otros, los policías agredieron a los profesores, hubo descalabrados, golpes leves, por fortuna sin agresiones mayores que lamentar.
A este maltrato se sumó la falta de luz eléctrica en los espacios de aplicación, como sucedió en Tabasco, Tamaulipas, Distrito Federal entre otras entidades del país, haciendo imposible la contestación del instrumento de 154 preguntas, sin responsabilidad alguna para el maestro; eso sí, inmediatamente se señalaron nuevas fechas, 21 y 22 de este mismo mes para resolver los reactivos, rogando los organizadores de que ahora si haya suministro de energía eléctrica.
En un gran número de centros de aplicación, la señal de internet falló, no abría el programa; a pesar de que los maestros llegaron antes de las diez de la mañana ─hora de la cita oficial─, una vez cubiertos los trámites burocráticos e instalados en los lugares exprofeso, pasada una hora de iniciada la evaluación no tenían acceso a su página, la desesperación invadió a muchos, les quitaban una hora de las cuatro programadas para la resolución, por supuesto el estado anímico de los asistentes, estaba en crisis.
Ante esta deficiencia en la aplicación, bastantes profesores optaron por retirase del lugar, finalmente quedaban constancias de su asistencia y de las fallas de acceso al programa, de haber continuado el proceso, estaban en desventaja con relación a quienes habrían iniciado la resolución en tiempo y forma.
Hubo lugares en los que se pretendió cambiar a los sustentantes a otras instalaciones, fuera de los edificios en donde habían sido citados, quizá con mejor señal de internet ─al menos eso creían─, pero implicaba tiempos de traslado al menos de cuarenta minutos, sin garantizar nada, incluso la no recuperación del tiempo perdido en perjuicio del maestro.
Entre otros problemas inherentes, esta el acceso a los lugares en donde fueron citados, muchos carecían de los servicios necesarios, por ejemplo la falta de estacionamientos para autos, que garantizara la seguridad de los carros de los profesores, la preocupación por la posibilidad de que fueran robados, constituyó un obstáculo psicológico en muchos; la localización del nombre del docente en las listas, fue un gran caos, el amontonamiento para ubicarse, fue común en bastantes lugares.
Si a esto se agregan las marchas y manifestaciones, fue un sábado y domingo negro para los desorganizadores de la evaluación para la permanencia, los errores observados, colocan en tela de juicio al INEE y a su Consejo directivo, que estará plagado de nombres famosos en el ámbito académico, pero sin éxito en la instrumentación de un proceso de evaluación a docentes en el país, que no requieren de una evaluación con instrumentos que no califican su materia de trabajo, la docencia.


Síguenos