Ni hablar, el recorte a educación del presupuesto 2017 deja sin tabletas a los alumnos de primarias, hasta la semana pasada mantenían cierta esperanza de recibir el ansiado dispositivo al llegar a quinto grado, pero ya no llegará, ya no les entregarán nada, no hay dinero, dice el gobierno federal; seguramente algún amigo del gobernante en turno dejará de recibir jugosas ganancias por este negocio que se acaba, ellos ven a la educación como eso, un simple negocio, la calidad no les importa, la reducen a una palabra y pronto la echarán al olvido, para varios empresarios este sexenio ya se acabó.
Lo lamentablemente desperdiciado son los recursos, tiempos y dedicación que invirtieron muchos maestros quienes fueron obligados a capacitarse en la temática y en el manejo de dichos dispositivos, ya no serán útiles esos aprendizajes en el aula, fue un engaño, al igual que “México conectado”, simplemente fueron usados los profesores, como afirmó el maestro Julián en escrito enviado a quien esto escribe.
En otro orden de temas, es ineludible preguntar sobre los acarreados del quince de septiembre, presentes no únicamente en la capital del país, también fueron visibles la gran cantidad de camiones en las capitales de varios estados, por supuesto Toluca incluido en este fenómeno, lo que antes fue una verbena natural con fervor patrio, ahora requirió de gente para simularlo.
El show comenzó temprano con algunos contratiempos, durante el llenado de los camiones hubo conatos de pleito, no de las personas que llenarían los autobuses, pero sí de parte de quienes hicieron la convocatoria, al parecer debían cubrir un número determinado de asistentes, que coincidirían con listados previos y número de lunch correspondientes.
En las filas para abordar los camiones rentados para la ocasión, estaban formados lo mismo niños que adultos mayores, hombres y mujeres de vestimenta que reflejan pobreza extrema, algunos llegaron al punto de concentración en camionetas que los trasladaron de diferentes comunidades, alejados de la cabecera municipal.
En uno de esos viajes de traslado inicial, al llegar al lugar, un conductor les pidió que se subieran a uno de los autobuses que los llevaría a la capital del país, eran como doce acarreados, no habían subido los primeros cuando se escuchó una discusión: ¿Qué te pasa?, esos son míos, ¿por qué los subes?, cada quien con los que trajo, ¿no?, ¿qué fregón saliste?. Óyeme pero yo ya tengo lunch para ellos y no te voy a dar ninguno, si te los llevas, ¿a ver qué les das de comer?, le contestó.
La discusión no pasó a mayores, unos que otro manotazo y hasta allí, lo cierto es que los acarreados se reducen a números, su condición humana pasa a segundo término.
Muchos se preguntan ¿por qué la gente se presta a este tipo de perversidad momentánea?, algunos consideran que es por ignorancia, otros por falta de educación, quizá no sea ninguna de las dos, un acarreado asegura que va porque le dan una lanita: “¿quién te da mil baros carnal?, ando sin chamba, es como si me contratará unos días, además voy con los ñeros, nos pagan por pasear, agarra la onda”, asegura Manuel quien sube presuroso a uno de los camiones que esta por arrancar.
Respuesta con razón económica, en pueblo pobre, acarreado asegurado. A un lado el romanticismo educativo, este es el modelo de país diseñado desde los grupos de poder, ahí hay una explicación del recorte a la inversión educativa en el presupuesto del año entrante, qué reforma ni qué reforma al 3ro y 73 Constitucionales, puro cuento sexenal denigrante de la imagen magisterial.


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