Este miércoles se reabrió La Isla, el lugar donde murieron 8 personas quemadas en la Central de Abastos.
Los locatarios de la periferia regresaron a sus actividades cotidianas, contrariamente los 16 espacios en conflicto, donde se vendía verduras e hierbas, se mantuvieron sin actividad.
Ninguno de los comerciantes se presentó a laborar. De acuerdo con algunos locatarios, el área ubicada en la nave 7 se había cerrado tras el incendio, pero fue reabierta para que pudieran reanudar sus ventas, pese a que no se ha hecho limpieza.
En el área aún pueden verse las secuelas del incendio: mercancía calcinada, bardas y cortinas de locales quemadas e incluso el techo presenta afectaciones por el fuego. Los locatarios vecinos se encuentran desconcertados, pero ninguno quiere hablar sobre el tema.
Fotos: Javier del Villar
Los puestos de La Isla no son resguardados, la mercancía solo fue cubierta con telas para no quedar expuesta. Nadie pasa por el área, aunque todos miran. En el piso hay una cruz hecha por veladoras y del otro lado, un pequeño altar con una imagen religiosa.
En general, hay poca gente en la Central de Abastos. La entrada se mira desolada, en las naves hay poca gente comprando, se ven más trabajadores. La administración ya no es custodiada, las labores regresaron a la normalidad.
Algunos de los entrevistados aseguran que la tragedia del lunes ahuyentó la clientela y otros más coincidieron en que los miércoles es un día tranquilo para el comercio.
Javier del Villar
Respecto a la seguridad, afirman que hay vigilancia suficiente y descartan que sea la razón por la que hay poca gente y las ventas hayan bajado. Ninguna zona ha incrementado la presencia de elementos de seguridad.
No obstante, hay presencia de policías privados tanto en el interior de las naves como en los accesos y estacionamientos.
“Las ventas han bajado, no sabemos si por la temporada o por lo que paso, pero han bajado”, señaló una comerciante de artículos de fiesta.
“La venta ha bajado, ya es de rato, pero si esta paniqueada la gente”, comentó un bolero. “La seguridad sigue igual”, dijo el papero.
Foto: Javier del Villar
No obstante, algunos trabajadores comentaron que: “hay poquita gente, algunos no vienen por la seguridad otros por la hora”.
“Los miércoles son tranquilos, casi no hay mucha gente, la actividad sigue normal” Un comerciante de verdura refirió que “está medio complicada” la situación en la Central de Abastos.
“Han pasado varias cosas y los representantes no hacen algo”. Los clientes también coinciden en que lo ocurrido desconcierta a la población y a los usuarios.
Foto: Javier del Villar
“Cuando he venido se ve todo está tranquilo, los comerciantes son amables… Lo que paso nos dejó desconcertados… Desde hace un año y medio vengo cada quince días y con esto se saca uno de onda”, comentó un comprador.
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