Ultraderecha en Chile perfila recorte a programas sociales y de empleo

Bajo el argumento de eficiencia fiscal, Hacienda abrió una revisión presupuestaria que alcanza programas sensibles para trabajadores, mujeres, personas mayores y hogares vulnerables.
abril 29, 2026

El ajuste fiscal que prepara el gobierno del ultraderechista José Antonio Kast en Chile ya no es sólo una discusión técnica sobre eficiencia del gasto público. Un oficio del Ministerio de Hacienda, fechado el 21 de abril de 2026, abre una ruta de revisión presupuestaria que alcanza directamente a programas laborales, previsionales y de protección social administrados por el Ministerio del Trabajo y Previsión Social.

Aunque el gobierno ha intentado contener la polémica asegurando que no existen decisiones definitivas, el documento marca una orientación clara: los ministerios deberán preparar sus propuestas para el Presupuesto 2027 bajo una lógica de restricción fiscal, con programas sometidos a ajustes, reformulaciones o eventual descontinuación.

El punto crítico está en el anexo correspondiente al Ministerio del Trabajo y Previsión Social. Ahí aparecen programas vinculados a empleo, capacitación, pensiones, bonos y subsidios con recomendaciones de “ajuste presupuestario”. El propio anexo precisa que ese ajuste implica una disminución de al menos 15%.

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El recorte entra por Trabajo

El documento de Hacienda no habla en abstracto. En el caso del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, identifica programas concretos y los clasifica según tres categorías: “sin observaciones”, “ajuste presupuestario” y “descontinuar”.

Entre los programas con recomendación de ajuste aparecen beneficios previsionales y sociales como el Aporte Familiar Permanente, Subsidio Familiar, Pensión Básica Solidaria de Invalidez, Bono de Protección, Bono Invierno, Bono Bodas de Oro, Aguinaldo de Fiestas Patrias, Aguinaldo Familiar de Navidad, Aporte Previsional Solidario de Vejez y Subsidio de Discapacidad.

También figuran programas del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo —SENCE— como Subsidio al Empleo Joven, Bono al Trabajo de la Mujer, Despega Mipe, Capacitación en Oficios, Intermediación Laboral y Franquicia Tributaria.

La dimensión política del documento es evidente: no se trata sólo de revisar burocracias o eliminar duplicidades. La propuesta toca instrumentos que funcionan como soporte económico para hogares trabajadores, personas mayores, mujeres, personas con discapacidad y sectores con inserción laboral precaria.

Programas que Hacienda recomienda descontinuar

El anexo también identifica programas con recomendación de descontinuación. Entre ellos aparecen las Becas del Fondo de Cesantía Solidario, del SENCE, y dos líneas del Programa de Fomento a la Empleabilidad Sostenible —PROFES, ex Apoyo al Empleo—, dependientes de la Subsecretaría del Trabajo.

El lenguaje administrativo intenta suavizar el golpe. “Descontinuar” puede ser presentado como reformulación, fusión o rediseño. Pero desde una lectura social, el problema es otro: cuando un programa de empleo o protección laboral queda marcado para desaparecer o reducirse, el costo no lo absorbe una planilla de Excel, sino personas que dependen de esos apoyos para sostener ingresos, capacitación o reinserción laboral.

Ese es el centro de la controversia: Hacienda plantea el ajuste como una mejora en la gestión del Estado, pero el documento muestra que el orden fiscal se busca, al menos en parte, sobre programas que forman parte de la red de protección social.

Kast niega, pero no explica

Frente a la polémica, el presidente José Antonio Kast ha optado por negar los recortes más sensibles, especialmente los relacionados con alimentación escolar. “No tenemos ninguna intención de cortarle el alimento a los niños”, declaró en medio de las críticas por los oficios de Hacienda. También sostuvo que el problema en Junaeb no pasaba por cortar alimentación, sino por “ordenar la gestión”.

Sin embargo, esa respuesta deja una zona gris. Kast ha negado un caso puntual —la alimentación escolar—, pero no ha explicado con el mismo detalle qué ocurrirá con los programas de Trabajo y Previsión Social incluidos en el anexo de Hacienda: bonos, subsidios, pensiones solidarias, programas de empleo y capacitación.

La contradicción es política. El gobierno dice que no habrá afectación de derechos ni beneficios, pero el documento enviado por Hacienda instruye revisar el gasto bajo límites restrictivos y recomienda ajustes concretos de al menos 15% en programas sociales. Reportes de prensa chilena han señalado que la controversia alcanza programas como la Pensión Garantizada Universal, gratuidad, Bono Invierno y Asignación Familiar.

Austeridad con costo social

El oficio de Hacienda inscribe la discusión presupuestaria en un cambio de paradigma: disciplina fiscal, eficiencia del gasto, sostenibilidad y priorización. Pero detrás de esa gramática técnica aparece una pregunta política de fondo: qué Estado quiere construir el gobierno de Kast y sobre quién recaerá el ajuste.

Desde una mirada de izquierda, el documento revela una orientación conocida: el déficit se enfrenta reduciendo la presencia social del Estado, mientras se presenta el recorte como racionalización administrativa. La consecuencia es que derechos y beneficios conquistados pasan a ser tratados como gasto susceptible de poda.

La discusión no está cerrada. Hacienda sostiene que el proceso forma parte de la formulación presupuestaria y que no hay decisiones definitivas. Pero la existencia del documento, sus anexos y la clasificación de programas ya abrieron una señal política clara: el Presupuesto 2027 podría convertirse en el primer gran test del gobierno de Kast frente a la protección social.

Por ahora, el presidente niega. El documento, en cambio, enumera. Y en esa distancia entre el discurso público y la letra presupuestaria se juega el verdadero alcance del ajuste.

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