Arranca plan de reforestación de árboles nativos en Santa Ana Jilotzingo

En tiempos de crisis climática y degradación acelerada del entorno, restaurar no es sólo sembrar árboles: es tejer redes ecológicas
junio 19, 2025

Con el inicio de la temporada de lluvias, el Gobierno del Estado de México ha puesto en marcha el Programa Estatal de Restauración 2025; el acto inaugural tuvo lugar en terrenos comunales de Santa Ana Jilotzingo, donde se plantaron dos mil árboles de oyamel y pino, especies nativas de la región. La acción marca el primer paso de una estrategia más amplia de reforestación que abarca zonas ecológicamente vulnerables en distintos puntos del territorio mexiquense.

La Secretaria del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Alhely Rubio Arronis, subrayó que el programa no se reduce a plantar árboles, sino que implica una intervención técnica rigurosa: desde la planeación del sitio y la preparación del suelo hasta la selección de especies locales adaptadas a cada ecosistema. “No se trata de sembrar por sembrar, sino de restaurar de forma efectiva los paisajes deteriorados”, explicó.

Áreas prioritarias: bosques, barrancas y microcuencas

La iniciativa se centrará en montañas, barrancas, zonas verdes urbanas y microcuencas, con el propósito de recuperar la funcionalidad ecológica de los territorios. Estas regiones han sido especialmente afectadas por el avance urbano, la sobreexplotación forestal y el cambio climático.

Rubio Arronis enmarcó la restauración dentro de una política ambiental más amplia impulsada por el gobierno de la Maestra Delfina Gómez Álvarez, que busca una gestión sostenible del medio ambiente a través de la acción comunitaria, la corresponsabilidad social y la educación ambiental.

Restaurar el bosque para proteger el agua

Durante el evento, el Secretario del Agua, José Arnulfo Silva Adaya, en representación de la gobernadora, recordó que los ecosistemas forestales no sólo absorben dióxido de carbono, sino que también son esenciales para la captación y conservación del agua. “Cada árbol plantado es una inversión en el futuro hídrico del Estado de México”, afirmó. En ese sentido, la restauración ecológica también adquiere una dimensión estratégica en la lucha contra la escasez de agua.

Participación interinstitucional y comunitaria

La jornada inicial reunió a autoridades de los tres niveles de gobierno, representantes de núcleos agrarios y estudiantes de distintos municipios como Isidro Fabela, Nicolás Romero, Otzolotepec, Temoaya y Xonacatlán. La participación intersectorial es clave para garantizar el seguimiento, el cuidado y la permanencia de los proyectos de reforestación.

El terreno intervenido —una superficie de dos hectáreas que fue aprovechada forestalmente hace dos años— representa el tipo de sitio que el programa busca regenerar: zonas con impacto ambiental visible, pero con potencial de recuperación mediante un manejo técnico adecuado y colaboración social.

El desafío de hacer de la restauración una política de Estado

Si bien la plantación de árboles tiene un valor simbólico y ecológico, los expertos coinciden en que el verdadero reto está en la continuidad. Programas de restauración como el que impulsa el Gobierno del Estado de México requieren tiempo, monitoreo y recursos sostenidos. A largo plazo, su éxito dependerá de que estas acciones se consoliden como políticas de Estado, con visión intergeneracional y capacidad para resistir los ciclos administrativos.

En tiempos de crisis climática y degradación acelerada del entorno, restaurar no es sólo sembrar árboles: es tejer redes ecológicas, sociales y políticas que permitan a los territorios recuperar su equilibrio.

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