Más de cuatro millones de estudiantes se preparan para regresar a las aulas en el Estado de México con el inicio del ciclo escolar 2026-2027, dentro de un sistema que concentra una de las matrículas más grandes del país y en el que, más allá de la apertura de los planteles, persisten diferencias entre la educación pública y privada, así como un problema de abandono que se vuelve más evidente después de la secundaria.
Hasta el ciclo 2024-2025, cifra de la última actualización oficial, el Estado de México registró 4 millones 167 mil 922 estudiantes, atendidos por 259 mil 840 docentes en 22 mil 766 escuelas.
De ese total, 2 millones 877 mil 251 alumnos se encontraban en educación básica, otros 692 mil 850 cursaban media superior y 597 mil 821 estaban inscritos en educación superior; la primaria concentraba por sí sola 38.5 por ciento de todos los estudiantes mexiquenses, seguida de secundaria con 20 por ciento, media superior con 16.6 por ciento y superior con 14.3 por ciento.
El Programa Regional Zona V Valle de Toluca 2024-2029 señala que en 2022 había 897 mil 706 estudiantes, alrededor de una quinta parte de la matrícula estatal de ese año, distribuidos en 4 mil 261 escuelas y atendidos por 52 mil 287 docentes. La cifra corresponde a una delimitación oficial de 23 municipios agrupados en las regiones de Toluca y Lerma, siendo más grande que la zona que normalmente se toma en cuenta.

Crecen las escuelas privadas
A pesar del crecimiento que han tenido las instituciones particulares dentro del sistema educativo, la escuela pública mantiene una amplia mayoría. Durante el ciclo 2024-2025, la serie estadística estatal contabilizó 3 millones 625 mil 661 alumnos en instituciones públicas y 682 mil 181 en particulares; es decir, 84.16 por ciento de los estudiantes estaban en planteles públicos y 15.84 por ciento en privados.
El peso de las escuelas particulares sí aumentó frente al ciclo anterior, cuando concentraban 15.51 por ciento de la matrícula, aunque ese crecimiento no estuvo acompañado por un aumento en el número de estudiantes. En 2023-2024 había 691 mil 268 alumnos en escuelas privadas y un año después la cifra disminuyó a 682 mil 181, una reducción de 1.31 por ciento.
La explicación se encuentra en lo ocurrido con las escuelas públicas, donde la caída fue mayor.
Entre ambos ciclos, la matrícula pasó de 3 millones 764 mil 265 a 3 millones 625 mil 661 alumnos, una disminución de 138 mil 604 estudiantes, equivalente a 3.68 por ciento; las particulares perdieron poco más de 9 mil alumnos, por lo que terminaron ganando 0.32 puntos porcentuales de participación pese a tener menos estudiantes en términos absolutos.
Los datos reflejan que el sector privado en la educación ha crecido frente al público, que ha visto su matrícula reducida en años recientes.

El mayor abandono llega en bachillerato
Durante el ciclo 2023-2024, el abandono escolar fue de 0.6 por ciento en primaria y de 2.4 por ciento en secundaria; al llegar a media superior, subió hasta 9.7 por ciento, mientras que en educación superior se ubicó en 8.3 por ciento.
Las cifras se pueden simplificar de la siguiente manera:
De cada 100 alumnos que ingresan a primaria, aproximadamente 98 terminan ese nivel, 94 pasan a secundaria y 88 logran concluirla; 81 alcanzan la media superior, pero solamente 55 la terminan. A la licenciatura llegan 37, egresan 24 y alrededor de 21 obtienen finalmente un título.
La caída después de secundaria coincide con una etapa en la que aumentan los gastos, los tiempos de traslado y, para algunos jóvenes, la necesidad de trabajar. Los diagnósticos educativos revisados señalan que el abandono puede estar relacionado con la falta de dinero para pasajes, útiles, uniformes, inscripción o alimentación, así como con la incorporación temprana al mercado laboral para apoyar al ingreso familiar.
Pero los gastos no son el único factor para la deserción, pues los factores familiares y personales también tienen peso; enfermedades, cambios de domicilio, responsabilidades de cuidado, embarazo, formación de pareja, ansiedad, depresión, reprobación o dificultades para seguir el ritmo académico aparecen entre las causas documentadas.

En municipios periféricos del Valle de Toluca se suman recorridos largos hacia los planteles, problemas de transporte y entornos donde la inseguridad puede convertirse en otro obstáculo para continuar estudiando, al representar en ocasiones horas de traslado.
La cobertura también es variable entre niveles, relacionándose directamente con los índices de deserción que hoy afectan a miles de mexiquenses. Mientras primaria alcanzaba 98.4 por ciento y secundaria 95.4 por ciento durante 2024-2025, el indicador bajaba a 75.5 por ciento en media superior y a 28.9 por ciento en educación superior, mostrando que el problema no termina con conseguir un espacio en la escuela, sino con permanecer dentro del sistema hasta los niveles posteriores.
El costo de volver a las aulas
El regreso a clases también implica un nuevo gasto para las familias, particularmente cuando en un mismo hogar hay dos o más estudiantes.
Comerciantes papeleros del Estado de México estimaron que una lista de útiles puede costar entre 500 y 600 pesos para los primeros grados de primaria, entre 850 y 900 pesos para cuarto, quinto y sexto, mientras que en secundaria el desembolso ronda entre mil 200 y mil 300 pesos.

La cantidad aumenta de forma considerable al incluir mochila, zapatos, tenis, uniforme, etiquetas y forros.
Más de 4 millones de alumnos mexiquenses regresarán a clases el próximo 31 de agosto y con ello los retos que padres de familia, profesores y autoridades tienen para evitar deserción escolar y acercar opciones de educación a miles de jóvenes que ven su educación truncada por falta de posibilidades.


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