Cualquiera que sea el resultado de la elección de juzgadores en junio próximo será mejor que la realidad presente. Socializar al Poder Judicial, el más cerrado y lúgubre de los poderes públicos del Estado de México, es en sí mismo un gran avance. Es irrelevante si solo acuden a votar, como calculan los pesimistas, entre 2 y 2.5 dos millones de ciudadanos inscritos en la lista nominal de casi 13 millones. Aun así es un buen primer paso. Antes, a los magistrados los elegía una cofradía, un triunvirato del gobernador en turno, el presidente del Consejo de la Judicatura y el presidente de la Junta de Coordinación Política. Hoy, será el pueblo que, para reducir el margen de error, deberá ser suficientemente informado.
*
El objeto de la elección judicial es mejorar la calidad de la administración de justicia. Colocar toga y birrete a personas aptas, honestas, honorables, comprometidas con la ley y lo más distante de intereses políticos. No debe ser un concurso de popularidad, más bien un proceso para elegir a profesionales del derecho en condiciones de garantía de consolidarse como auténticos servidores públicos.
*
Serán casi mil millones de pesos para organizar este proceso, mucho dinero, ciertamente, que en su mayoría se irá en el pago de salarios, pero el resultado dirá si lo valió o no. La posibilidad de dignificar y socializar las figuras de jueces y magistrados es enorme. Peor sería seguir igual y no hacer nada.
*
Uno de los mayores riesgos que afronta la elección judicial es la tentación de la trampa de los partidos políticos para manipular el resultado. La autoridad electoral, el IEEM en este caso, tiene ante sí el desafio de impedir que grupos políticos institucionalizados y organizados o no intenten meter la mano movilizando a sus estructuras el día de las votaciones. He ahí al ogro, al monstruo.
*
La obra más destacada de Carlos Eduardo Barrera en su periodo como rector, al menos hasta hoy, ha sido el orden financiero y administrativo en la Universidad Autónoma del Estado de México. A final de cuentas, el rector es eso, un administrador de buena formación académica y perfil político. De allí que cobre lógica la posición de aspirante destacada a sucederle la de la secretaria de Administración, Eréndira Fierro Moreno.


Síguenos