El denominado Plan B de la reforma electoral continúa en revisión y será turnado a comisiones hasta el martes 24 de marzo, luego de que se registraron ajustes en la redacción del proyecto. La Cámara de Senadores informó que estos cambios han impedido, hasta el momento, su distribución formal entre las y los legisladores.
De acuerdo con el procedimiento legislativo, el dictamen debe circular con al menos 24 horas de anticipación antes de su discusión, por lo que el debate se llevará a cabo una vez que el documento sea entregado oficialmente a los integrantes de las comisiones correspondientes. La presidenta Claudia Sheinbaum informó está mañana del 23 de marzo, que no ha podido hablar con los grupos parlamentarios y desconoce el cambio de fechas, pero que se comunicara con ellos para conversar el tema.

Preocupaciones sobre el Plan B
El análisis del Plan B ha generado divisiones entre los partidos políticos. Aunque el Partido del Trabajo (PT) había manifestado inicialmente su respaldo a la propuesta, algunos de sus legisladores han expresado preocupaciones, principalmente en torno a la redacción relacionada con la revocación de mandato. Advirtieron que su voto dependerá de ajustar ambigüedades.
El diputado Benjamín Robles Montoya (PT), consideró que el planteamiento podría resultar inequitativo, al abrir la posibilidad de que la presidenta Claudia Sheinbaum participe en actos de promoción política rumbo a 2027 bajo este esquema.
En el mismo sentido, el senador Alejandro González Yáñez (PT) calificó la redacción como ambigua y solicitó a Morena realizar precisiones para evitar interpretaciones que generen ventajas políticas. Ya que en las propuestas del plan B se propone que la persona sujeta a la revocación de mandato pueda difundir el proceso y “promover el voto a su favor”.
El Plan B surge tras el rechazo de la propuesta original de reforma electoral y plantea, entre sus principales objetivos, la reducción de estructuras administrativas y del gasto público destinado a partidos políticos, congresos locales y organismos electorales. Asimismo, propone ajustes en el funcionamiento del sistema electoral, lo que ha abierto un debate sobre sus posibles implicaciones en la equidad de los procesos democráticos.


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