Rutas ocultas en Pueblos Mágicos: 3 joyas del Edomex para huir del calor este puente

Te traemos 3 Pueblos Mágicos que te encantarán y te ayudaran a quitarte el calor que azota al Edomex en los últimos días.

El termómetro no da tregua, el asfalto de la ciudad parece derretirse y las tardes se vuelven pesadas. Con el puente de mayo encima de nosotros, la idea de quedarnos encerrados el fin de semana con el ventilador a máxima potencia no suena nada atractiva para nadie.

La buena noticia es que no necesitas gastar una fortuna en boletos de avión ni manejar diez horas para encontrar un oasis. El Estado de México, con su increíble y subestimada variedad de climas y paisajes, esconde rincones perfectos para refrescarte a un par de horas de distancia.

Hoy, dejando de lado los recorridos tradicionales, te compartimos tres rutas alternativas en nuestros Pueblos Mágicos para que escapes del calor, respires aire puro y, por supuesto, comas delicioso en este merecido descanso.

1. Villa del Carbón: el paraíso de las cascadas y el bosque

Si lo que buscas es cambiar el aire caliente del tráfico por la frescura de los pinos y el sonido arrullador del agua, Villa del Carbón es tu destino ideal. Aunque muchos conocen su encantador centro de calles empedradas y sus famosas tiendas de artículos de piel, el verdadero secreto para ganarle al calor está en las afueras.

La ruta que te proponemos es ir directo a la Presa del Llano o buscar las cascadas escondidas en los parques ecoturísticos que rodean el municipio. En estas zonas, la temperatura baja varios grados de forma natural gracias a la densa vegetación y los escurrimientos de agua. Puedes rentar una pequeña lancha, hacer senderismo por caminos cubiertos de rocío y musgo, o simplemente recostarte bajo la sombra de un árbol a escuchar la naturaleza.

  • El toque gastronómico: después de una caminata por el bosque, nada como recuperar energías con una rica trucha empapelada preparada al momento en las palapas cercanas a la presa. Si llegas tempranito el domingo, la tradicional barbacoa de hoyo de la región te estará esperando.

2. Malinalco: sombra, historia y nieves artesanales

Malinalco tiene fama de ser un lugar de clima cálido, pero la verdadera magia de este pueblo radica en su exuberante vegetación que crea túneles de sombra perfectos para caminar sin sufrir los rayos directos del sol. Este valle es una mezcla fascinante de historia prehispánica y encanto colonial, envuelto en un microclima que invita a bajar el ritmo.

La estrategia aquí es madrugar. Sube los más de 400 escalones hacia la zona arqueológica (donde está el imponente e histórico Santuario de los Guerreros Águila y Jaguar) en las primeras horas de la mañana, antes de que el sol esté en su punto más alto. Al bajar, el plan es refugiarte en los amplios y frescos pasillos del Ex Convento Agustino del siglo XVI; sus gruesos muros de piedra son un verdadero alivio térmico.

  • El toque gastronómico: para coronar la tarde y refrescar el cuerpo, es un ritual obligatorio sentarse en las bancas de la plaza principal y disfrutar de sus famosas nieves de garrafa. Te recomiendo atreverte con los sabores exóticos locales: la de mamey, nanche o la delicada nieve de pétalos de rosa son una delicia.

3. Valle de Bravo: aventura acuática y brisa constante

No podíamos hablar de refrescarnos sin mencionar el destino de agua por excelencia de los mexiquenses. Sin embargo, para evitar las multitudes típicas de los puentes vacacionales, te proponemos una ruta ligeramente distinta.

En lugar de quedarte atrapado en el tráfico del centro, aventúrate hacia la zona de Avándaro para visitar la cascada Velo de Novia. El rocío constante del agua al caer desde 35 metros de altura funciona como el mejor aire acondicionado natural que vas a encontrar. Después, aprovecha la brisa del lago pero desde adentro. Renta un kayak o una tabla de paddle surf a media tarde. Estar flotando sobre el agua cambia por completo la sensación de calor y te regala postales increíbles del atardecer.

  • El toque gastronómico: olvida los restaurantes de siempre y busca comer en los pequeños locales flotantes a la orilla del lago. Un ceviche bien frío o un buen coctel de camarón, acompañados de la brisa del agua, te harán sentir que estás en la costa sin salir del Estado de México.

El apunte final para el viajero

El Estado de México tiene todo lo necesario para que este puente sea inolvidable y muy refrescante. Solo recuerda lo básico: lleva ropa de algodón, calzado cómodo para las subidas y bajadas, usa bloqueador solar amigable con el medio ambiente si te acercas a los cuerpos de agua, y carga siempre una botella reutilizable.

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