Sálvese quien lea

Remate de libros en el A.N. Desde hace ocho años, el vestíbulo del Auditorio Nacional recibe la visita de docenas de casas editoriales, quienes ofertan diversos títulos que albergan en sus sellos a precios muy por debajo de lo común. La razón: al no poder continuar alojándolos en sus bodegas (resulta excesivamente oneroso), deciden rematarlos. Esta venta se lleva a cabo durante el mes de abril, cuyo vigésimo tercer día, desde 1996, fue promulgado por la Unesco como Día Internacional del Libro. Esta fecha cobra capital importancia para el mundo de las letras universales, pues en él coinciden los fallecimientos
abril 17, 2014

Remate de libros en el A.N.

Desde hace ocho años, el vestíbulo del Auditorio Nacional recibe la visita de docenas de casas editoriales, quienes ofertan diversos títulos que albergan en sus sellos a precios muy por debajo de lo común. La razón: al no poder continuar alojándolos en sus bodegas (resulta excesivamente oneroso), deciden rematarlos.

Esta venta se lleva a cabo durante el mes de abril, cuyo vigésimo tercer día, desde 1996, fue promulgado por la Unesco como Día Internacional del Libro. Esta fecha cobra capital importancia para el mundo de las letras universales, pues en él coinciden los fallecimientos de Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare.

Cada año acudo sin falta pues la oferta de libros es extensa y muy variada: he hallado textos de Fernando Vallejo, Jorge Semprún, Pierre Michon, Charles Bukowski, Saul Bellow, Italo Calvino, John Irving, Czeslaw Milosz –sólo por mencionar algunos autores de talla internacional– a mitad del precio con que los vi, tan sólo un par de días antes, en las grandes librerías de nuestro país.

Casas editoriales como la UNAM y el Fondo de Cultura Económica tienen stands en donde se ofertan libros en cuarenta, treinta e incluso veinte pesos. Y de cualquier género: ensayo, novela, cuento, poesía, dramaturgia; incluso para aquellos que les gustan las obras bestsellerianas de superación personal, o que prefieren literatura fantástica, de terror y de ciencia ficción, de viajes, de museos, recetarios de cocina, “hágalo usted mismo”… nómbrenlo como quieran. Cualquier cantidad de editoriales se hallan en el “Coloso de Reforma”. Si tienen oportunidad asistan, aún quedan un par de días.

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