Sálvese quien lea

El mundo de Sofía   Una novela sobre la historia de la filosofía: a primera vista, esta aseveración produce resquemor, si no verdadero escepticismo: más de dos mil años de pensamientos, reflexiones, revoluciones intelectuales, resumidas en una novela, suena un poco inverosímil. Y, sin embargo, el noruego Jostein Gaarder lo logra con “El mundo de Sofía”, una novela bastante amena, a pesar de tratar un tema tan complejo: que una quinceañera, Sofía, comprenda el pensamiento de Sócrates, Platón, Agustín de Hipona, Descartes, Hegel, Kierkegaard, amén de entender las civilizaciones indoeuropeas a.C., la visión de los primeros cristianos, la ideología de
octubre 23, 2014

El mundo de Sofía

 

Una novela sobre la historia de la filosofía: a primera vista, esta aseveración produce resquemor, si no verdadero escepticismo: más de dos mil años de pensamientos, reflexiones, revoluciones intelectuales, resumidas en una novela, suena un poco inverosímil. Y, sin embargo, el noruego Jostein Gaarder lo logra con “El mundo de Sofía”, una novela bastante amena, a pesar de tratar un tema tan complejo: que una quinceañera, Sofía, comprenda el pensamiento de Sócrates, Platón, Agustín de Hipona, Descartes, Hegel, Kierkegaard, amén de entender las civilizaciones indoeuropeas a.C., la visión de los primeros cristianos, la ideología de Marx, el existencialismo sartreano, el psicoanálisis freudiano… suena harto complicado.

 

El semanario “Der Spiegel” asevera que el “éxito literario” de esta novela está al nivel de “El nombre de la rosa”, de Umberto Eco; asimismo, la revista “Stern” afirma que, al tratar de escribir “una novela para jóvenes que buscan el sentido de la vida”, Gaarder en realidad creó “un libro de culto para adultos”. Ambas declaraciones me parecen excedidas y excesivas: sí resultó ser un best seller (fue traducida a 54 idiomas, y se han impreso 26 millones de ejemplares), pero el relato de misterio que alberga la obra no se compara con el trepidante novelón de Eco. Además, la novela realmente se siente para jóvenes: una narración muy accesible, sin pretensiones, y un enigma que se va adivinando con antelación.

 

No obstante, creo que esta obra seguirá funcionando para que la juventud siga intentando discernir “el sentido de la vida”.

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