Edomex gasta 10 mil mdp en desazolves fallidos

Pese a la gran inversión de siete municipios mexiquenses del Valle de México, el problema de fondo, según especialistas, no es atendido.
mayo 18, 2026

El inicio del trienio 2025-2027 en el Estado de México trajo consigo una reconfiguración política en 88 de los 125 municipios, pero la transición administrativa se estrelló de frente con una crisis técnica ineludible: la vulnerabilidad hidrometeorológica del Valle de México. Para el ejercicio fiscal 2026, las administraciones de siete de los municipios más poblados e industrializados de la región aprobaron presupuestos históricos que en conjunto superan los 10 mil millones de pesos para la gestión de infraestructura.

Las cifras documentadas en gacetas oficiales y portales de transparencia muestran estrategias financieras agresivas. Sin embargo, el análisis del destino de estos fondos revela un sistema que subsidia emergencias en lugar de financiar soluciones estructurales.

«Sirven para que la ciudad no colapse hoy, pero no resuelven el problema de mañana. Son paliativos para una problemática de gran magnitud», advierte Roberto Ramírez, ingeniero civil por el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

La maquinaria financiera de los organismos de agua

El Paquete Fiscal 2026 del Gobierno del Estado de México, sustentado en el Decreto Número 241, proyectó un presupuesto global de 410,342 millones de pesos, de los cuales 19,818 millones se etiquetaron para infraestructura directa. Esta directriz estatal dicta el margen de maniobra de los Organismos Públicos Descentralizados (OPDM) a nivel municipal, entidades que enfrentan un estrés estructural crónico.

La arquitectura financiera de organismos como OAPAS (Naucalpan), OPERAGUA (Cuautitlán Izcalli) o SAPASA (Atizapán) depende críticamente de la cuenta de «Derechos», es decir, el pago ciudadano. En Cuautitlán Izcalli, de un presupuesto total de 1,081 millones de pesos, 796 millones dependen exclusivamente de la voluntad y capacidad de pago de los ciudadanos. Para compensar, el organismo absorbe 275 millones en transferencias federales como el FORTAMUN.

Esta vulnerabilidad obliga a las tesorerías a instrumentar amnistías fiscales no como programas sociales, sino como mecanismos de salvataje para inyectar liquidez antes de la temporada de huracanes. Naucalpan autorizó la condonación del 100% de multas y recargos. Tepotzotlán replicó la medida con descuentos directos de hasta el 50% sobre el monto principal de la deuda. El objetivo es simple: capitalizar las direcciones operativas para comprar diésel y refacciones antes del colapso de las redes entre mayo y junio.

El alto costo del mantenimiento reactivo

Los recursos recuperados financian operaciones logísticas de gran escala, pero de impacto temporal. Naucalpan de Juárez, con un presupuesto general de 6,949 millones de pesos, etiquetó 10 millones exclusivamente para el Programa Anual de Desazolve. La intervención a lo largo de 13.8 kilómetros del Periférico Norte resultó en la extracción de 308 metros cúbicos de azolve sólido, equivalente a 30 camiones de volteo, retirados de 328 pozos de visita y 360 rejillas.

Tlalnepantla de Baz, apalancado con 666 millones de pesos provenientes del FORTAMUN, despliega un músculo operativo de ocho camiones Vactor. La urgencia electromecánica en este municipio quedó evidenciada en el Cárcamo El Rosario II, donde el organismo de agua tuvo que restaurar una bomba de 30 pulgadas colapsada por basura, pieza vital capaz de desalojar 1,200 litros de agua por segundo.

Para el ingeniero Ramírez, la dependencia en esta maquinaria enmascara el déficit de ingeniería de la ciudad: «Los equipos hidroneumáticos de presión-succión son indispensables, sí, pero son herramientas de mantenimiento, no de ingeniería estructural. Ningún Vactor puede ensanchar un tubo. Si una colonia se planeó para 5,000 habitantes hace 40 años con tubos de 30 centímetros, y hoy tiene 20,000 habitantes y el suelo impermeabilizado con asfalto, el tubo va a reventar aunque esté reluciente de limpio por dentro».

El factor cívico y la gobernanza del riesgo

El mapeo de riesgos expone una variable social que desangra el erario: el uso de los cauces como vertederos urbanos. En Nicolás Romero, la focalización de 24 puntos de alto riesgo permitió documentar la extracción manual y mecánica de 8.5 toneladas de basura y 42 neumáticos automotrices del Río Grande de San Ildefonso. La crisis de recolección de residuos sólidos urbanos anula cualquier esfuerzo de prevención hidráulica.

«El Vactor es inútil cuando tienes colchones bloqueando el emisor principal», señala Ramírez. «Tener miles de millones aprobados no significa que ese dinero se convierta en tuberías nuevas. La realidad operativa es que esos presupuestos se pulverizan en gasto corriente, pago de energía eléctrica para los cárcamos de bombeo y reparaciones reactivas».

La asimetría regional es evidente. Mientras Huixquilucan opera con 955 millones de pesos etiquetados al organismo de agua bajo una política de cero deuda (enfocando la inversión en 15 pozos profundos y telemetría), otros municipios lidian con deudas históricas ante la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM).

3 ejes técnicos

Superar la etapa de mitigación reactiva exige una reingeniería profunda del subsuelo mexiquense. El diagnóstico de los especialistas apunta a que la infraestructura de la cuenca está rebasada por la pérdida de gradiente por hundimientos y la ausencia de separación de caudales.

De acuerdo con el ingeniero, la viabilidad del Valle de México a mediano plazo demanda que los presupuestos municipales ejecuten tres obras estructurales innegociables:

  • Transición a Redes Separativas: «Actualmente tenemos un sistema de drenaje combinado. Aguas negras y aguas pluviales van al mismo tubo. La solución es construir un tubo exclusivo para aguas negras directo a plantas de tratamiento, y otro para captar el agua de lluvia y llevarla a vasos reguladores. Es el estándar básico de cualquier ciudad resiliente».
  • Infraestructura Verde (SUDS): «El error del siglo XX fue pensar que el éxito era sacar el agua de lluvia de la ciudad lo más rápido posible. La regla de hoy es que el agua debe infiltrarse donde cae. Hablamos de construir masivamente pozos de absorción, usar concretos permeables y hacer jardines de lluvia. Esto retiene el agua y recarga el acuífero, lo que frena el hundimiento del suelo».
  • Redimensionamiento de Colectores Primarios: «Las ciudades crecieron verticalmente, pero la infraestructura enterrada sigue siendo la de los años setenta. Hay que hacer estudios hidrológicos actualizados, demoler la infraestructura obsoleta y meter cajones de concreto armado o tubería de polietileno de alta densidad (PEAD) de gran diámetro en los colectores primarios».

La verdadera métrica del éxito presupuestal en el Valle de México durante 2026 no residirá en la contabilidad de toneladas de lodo extraídas de las alcantarillas, sino en los kilómetros de tubería nueva instalada. Mientras los cabildos aprueban presupuestos multimillonarios condicionados a la recuperación de cartera vencida, el hundimiento de la cuenca y las tormentas atípicas continúan recortando el margen de tiempo antes del próximo colapso estructural.

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