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Cuartos para gente sola Reconocido periodista (con diversos premios en su haber por su labor informativa, entre los que sobresale el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez en 2004), J. M. Servín dio el salto al mundo narrativo con “Cuartos para gente sola”, en donde el protagonista, Edén Sandoval, pareciera emular los pasos de Mersault, el mítico “extranjero” de la gran novela de Albert Camus: indiferente, distante, inconmovible. Edén no tiene vínculos afectivos con nada ni con nadie; no ha visto a su padre en años, desconoce a sus vecinos, repele a su casera. Su descripción es de una
mayo 1, 2015

Cuartos para gente sola

Reconocido periodista (con diversos premios en su haber por su labor informativa, entre los que sobresale el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez en 2004), J. M. Servín dio el salto al mundo narrativo con “Cuartos para gente sola”, en donde el protagonista, Edén Sandoval, pareciera emular los pasos de Mersault, el mítico “extranjero” de la gran novela de Albert Camus: indiferente, distante, inconmovible. Edén no tiene vínculos afectivos con nada ni con nadie; no ha visto a su padre en años, desconoce a sus vecinos, repele a su casera. Su descripción es de una parsimonia y una parquedad tales que parece que es otro quien observa estos fenómenos. Y, para la editora y articulista Julieta García González, es precisamente ahí, en esa “posiblidad literaria en la que el personaje es capaz de narrarse a sí mismo com un ente ajeno y disociado, donde reside la riqueza de la novela”.

Catalogada como “hiperrealista”, la primera novela de J. M. Servín es un espejo donde podemos desdoblar el drama del espacio infraurbano: la sordidez de las peleas de perros clandestinas, el tedio de la vivienda de una clase media venida a menos, la tragicomedia de las desintegraciones familiares. “Con efectividad, de forma vertiginosa, Servín habla de una ciudad dolida que podría ser cualquier ciudad –prosigue García González–. Se ocupa con una mirada honesta –sin temores, desde lo hondo de algún abismo al que nos permite asomarnos– del abandono y la corrosiva ausencia de lazos que podrían sucederle a cualquiera”.

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