Sálvese quien lea

La música de las sirenas   Este libro se gestó cuando Javier Perucho –estudioso del microrrelato– presentó una ponencia en el Congreso Internacional de Microficción, en Bogotá, allá por 2010; ahí exploraba dos disciplinas noveles del estudio literario: la “nanoliteratura” y la “sirenología” (que, me parece, no necesitan mayo explicación: la primera remite a textos minúsculos –por su tamaño, no por su calidad–, mientras que la segunda estudia las legendarias criaturas mitad pez mitad mujer). Leydy Bibiana Bernal, editora de Cuadernos Negros, zambulló a Perucho en la azarosa búsqueda de microrrelatos hispanoamericanos que versaran precisamente sobre esa mítica figura, que
agosto 27, 2015

La música de las sirenas

 

Este libro se gestó cuando Javier Perucho –estudioso del microrrelato– presentó una ponencia en el Congreso Internacional de Microficción, en Bogotá, allá por 2010; ahí exploraba dos disciplinas noveles del estudio literario: la “nanoliteratura” y la “sirenología” (que, me parece, no necesitan mayo explicación: la primera remite a textos minúsculos –por su tamaño, no por su calidad–, mientras que la segunda estudia las legendarias criaturas mitad pez mitad mujer). Leydy Bibiana Bernal, editora de Cuadernos Negros, zambulló a Perucho en la azarosa búsqueda de microrrelatos hispanoamericanos que versaran precisamente sobre esa mítica figura, que ha desbordado el imaginario literario desde tiempos homéricos. El resultado de tal pesquisa lo hallamos en “La música de las sirenas”, antología publicada por el Gobierno del Estado de México a finales de 2013.

Sesenta textos brevísimos –de autores de la talla de Rubén Darío, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano, Ramón Gómez de la Serna– que arengan sobre este “animal receptor de mitos, emblemas y símbolos”, de esta “figura de la seducción, un animal anfibio que recorre la tierra convertida en hermosura y emerge del mar de los bestiarios con su doble ser de renacuajo y fémina”, como bien señala el autor en su “Prologuillo”.

Los relatos (algunos de apenas cuatro líneas, mas ninguno supera las tres páginas) varían de calidad sin que, afortunadamente, haya alguno que mengue: los hay buenos, muy buenos y excelentes. Una deleitable oportunidad para conocer tanto el mundo mitológico-anfibio-acuático-insólito de las sirenas cuanto la producción nanoliteraria de los escritores de habla hispana.

 

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